10 de diciembre 2008 - 00:00

Incierto futuro para exportadores

La poca idoneidad en el manejo de nuestra política agropecuaria evidenciada a lo largo de los últimos años no sólo derivó en un áspero conflicto con el sector -en el que perdimos todos-, sino que afectó -aún más- nuestra mellada credibilidad externa. Las consecuencias externas de nuestra conducta comienzan a aparecer y parecen ir más allá de la pérdida circunstancial de algunos mercados u oportunidades. Algunos países que son fuertes importadores de alimentos procuran ahora asegurar su provisión, sin tener que depender de terceros. Lo hacen en busca de alcanzar la llamada «seguridad alimentaria», noción sobre la que se ha edificado, desde la Segunda Guerra Mundial, toda suerte de programas proteccionistas en perjuicio de países como la Argentina. Es necesario advertir lo que está comenzando a suceder, porque las tendencias que ahora se hacen evidentes pueden mañana cercenar seriamente nuestras posibilidades exportadoras.

La iniciativa de Daewoo

Corea del Sur se ha trasformado, con esfuerzo, en una sociedad exitosa cuyo nivel de vida ha crecido significativamente en las últimas tres décadas. Por ello, su pueblo no sólo come más, sino mejor.
De allí su comprensible insistencia en tratar de asegurar la provisión de alimentos. No sorprende, entonces, que una de sus principales empresas privadas, Daewoo, haya anunciado la concreción de un nuevo -e inédito- proyecto, en un sector distinto de los que hasta ahora había transitado. La referida empresa apunta a suscribir con Madagascar un acuerdo de largo plazo para producir allí alimentos para el mercado coreano.
Hablamos de un arrendamiento gigantesco, que abarcaría nada menos que 1,3 millón de hectáreas, superficie que es algo así como la mitad de Bélgica y cubre -más o menos- la mitad de la superficie cultivable de Madagascar. El alquiler ha sido previsto por un plazo de 99 años. El propósito es producir fundamentalmente maíz, aceite de palma y soja.
Corea del Sur es, recordemos, el cuarto importador del mundo de maíz y uno de los principales de soja. Con la producción esperada, las importaciones surcoreanas de maíz provenientes de otros orígenes deberían caer a la mitad.

Otras ideas similares

Además de lo de Daewoo, hay ciertamente otras iniciativas similares que están en camino de ser concretadas. Con idéntico propósito, esto es, asegurar a algunos países el abastecimiento alimentario.
Entre ellas, aparece la de la empresa de Abu Dhabi, Al-Quadra Holding, que está adquiriendo grandes superficies de tierra en el Continente Negro y en Asia. Ya habría acumulado unas 400.000 hectáreas. Conformando un «pool» de inversores, producirá fundamentalmente para el consumo de los Emiratos.
También son públicos los esfuerzos del gobierno de Etiopía, que está activamente en procura de inversores tipo Daweoo para concretar la misma clase de proyectos. Y los de Camboya que, con sus seis millones de hectáreas de tierras cultivables más de la mitad de las cuales no se explota, mantiene conversaciones avanzadas con empresas privadas de Filipinas, Corea del Sur, Qatar y Kuwait. El año pasado, más de la mitad de la inversión externa radicada en Camboya fue a parar al sector agropecuario.
Kuwait ya ha prestado a Camboya unos 500 millones de dólares para mejorar la infraestructura que sirve a la producción agraria. China, por su parte, está ofreciendo concretar negocios parecidos y ha desembolsado -en frica solamente- unos 600 millones de dólares para financiar la modernización de la infraestructura del sector. Todo esto debe leerse como poderosas señales.

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