9 de diciembre 2010 - 00:00

Independiente de Sudamérica

Los jugadores, que hacen una montaña para festejar; y Julián Velázquez, que grita el primero junto a Battión.
Los jugadores, que hacen una montaña para festejar; y Julián Velázquez, que grita el primero junto a Battión.
Volvió el Rey de Copas. Volvió la vieja mística. Independiente tuvo que sufrir hasta el último penal, pero terminó festejando después de 15 años una Copa más. La Copa Sudamericana, la que le faltaba en la vitrina que estará junto a la Intercontinental, la Libertadores de América, la Supercopa y tantas otras.

Independiente tuvo un primer tiempo casi perfecto. El casi fue porque descuidaron una vez a Rafael Mouras y el goleador brasileño no falló.

La idea era salir con velocidad por los costados, con dos jugadores que no son delanteros de oficio (Patricio Rodríguez y Nicolás Martínez), pero que tienen velocidad y habilidad para hacerlo. Independiente presionó muy bien en la mitad de la cancha y se puso en ventaja por un cabezazo de Julián Velázquez.

Llegó el empate de Mouras y la reacción inmediata con Facundo Parra, que aprovechó un error defensivo primero y definió desde el suelo después, con mucha astucia, poniendo el 3 a 1 que llevó el partido al alargue.

En el segundo tiempo hubo un bajón físico de Independiente, que aprovechó Goiás para levantar su nivel, a través del buen trabajo de Costa y Carlos Alberto y allí volcaron la cancha a su favor.

Hilario Navarro, que casi no había tenido trabajo, empezó a hacerlo a destajo y tapó dos muy claras ante remates de Rafael Moura y Felipe.

Se llegó al alargue, donde Felipe (el mismo que después erraría el penal) cabeceó una pelota en el poste en forma increíble y hubo que definir por penales.

Allí los pibes de Mohamed no fallaron en los 5 disparos y hasta Matheu la punteó suavemente, haciendo sufrir a todos los hinchas. En cambio el Goiás marró uno y se quedó con las manos vacías.

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