Industria electrónica de consumo: el desafío de recuperar los altos niveles de demanda

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El 18 de octubre pasado el Gobierno anunció la prórroga del régimen industrial fueguino que aporta a la industria electrónica un marco de certidumbre a mediano y largo plazo. Se trata de una extensión primero por 15 años hasta el 2038 y después una segunda prórroga de otro tanto, hasta 2053, condicionada al cumplimiento de determinados factores. La renovación era una condición indispensable para la continuidad de la industria electrónica de consumo y es el resultado de un trabajo conjunto de los sectores privado (empresas, trabajadores) y público (Gobierno nacional, provincial, autoridades locales). La industria fue un actor determinante para el desarrollo de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur y ahora será también impulsor de su diversificación productiva.

Con la prórroga, se creó también el Fondo para la Ampliación de la Matriz Productiva Fueguina (FAMP-Fueguina) que se financia con aportes de las empresas del régimen. Para las compañías de industria electrónica esta modificación importa un desafío muy significativo, ya que a partir de 2022 deberán invertir fondos para impulsar otros sectores (una inversión adicional a lo que requieran las operaciones habituales de las compañías).

Más financiación

Nuestro sector tiene más de 20 plantas industriales funcionando entre Río Grande y Ushuaia, emplea a más de 8.500 personas de manera directa y a unas 7.300 de manera indirecta, opera bajo estrictos estándares de calidad internacional, y produce celulares, televisores, acondicionadores de aire, hornos microondas y electrónica autopartista, entre otras categorías de productos.

Desde hace varios años la industria electrónica viene trabajando en revisar sus estructuras de costos, buscando una mayor competitividad, aprovechando economías de escala, orientando todos sus esfuerzos hacia el cliente, poniendo a éste en el centro de sus objetivos. Busca llegar a él con productos que contengan los últimos avances tecnológicos y de la manera más accesible posible. Todo esto significa un gran compromiso por parte de todo el arco productivo de la industria electrónica de consumo.

En definitiva es el cliente el gran beneficiario, a través de la competitividad en precios, del subrégimen industrial y eso se verifica observando la convergencia de valores que se da actualmente a nivel regional, particularmente cuando nos comparamos con mercados de países con modelos de producción local, como Brasil.

Durante este año, la industria electrónica logró recuperar los niveles de producción previos a la pandemia. Entre enero y octubre de 2021 se fabricaron 8.415.729 celulares, 2.329.725 televisores y 1.117.610 acondicionadores de aire.

Proyectando los meses de noviembre y diciembre, estimamos terminar el año en torno a los 9.5 millones de celulares, 2.7 millones de televisores y 1.2 millones de acondicionadores de aire

Si bien las cifras de producción son alentadoras en las comparativas interanuales (no solo contra 2020 sino también contra 2019) el consumo viene rezagado, particularmente en las categorías de televisores y acondicionadores de aire. Nuestro sector no escapa a la crisis económica general que afecta a nuestro país y que condiciona el poder de compra de los consumidores en el mercado interno.

Habiéndose recuperado, durante 2021, los niveles de producción después de los cierres de las plantas de tres meses en 2020 y los quiebres de stock correspondientes, en la segunda mitad de ese año, para 2022 el objetivo es claro: lograr una recuperación en la dinámica de consumo de todas las categorías de nuestros productos.

Para conseguir esta meta, es clave brindar al cliente la más variada oferta de financiamiento, facilitando el acceso a nuestros productos. En este sentido, herramientas como las líneas de los planes “Ahora” del Gobierno nacional son esenciales para poder lograr esa oferta, incluso apalancándose en esas tasas y llegando con un financiamiento más atractivo aún.

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