Hay caras que hablan sin abrir la boca. Arriba, los jugadores de Independiente después de la goleada de Estudiantes; abajo, los de River, después de Huracán.
En crisis futbolística desde hace tiempo, River e Independiente se enfrentan el domingo en un partido que los dos toman como el principio de su recuperación. Si empatan, pierden los dos; y el que gane sólo tendrá una pequeña alegría entre tanta desazón. Crisis profunda con errores garrafales en la conformación de los planteles y con refuerzos que reforzaron la caída. River pasó de campeón a último sin escalas, lo que hizo que Diego Simeone pasara de héroe a villano en cuatro meses; antes se habían tenido que ir, entre otros, el chileno Manuel Pellegrini, Leonardo Astrada, Reinaldo Merlo y Daniel Passarella, estos tres últimos ídolos del club. La sombra de Ramón Díaz siempre sobrevoló, pero el riojano coqueteó con los dirigentes y nunca llegó a firmar, quizás todavía dolido porque el presidente Aguilar lo echó campeón al asumir como presidente porque «buscaba otro perfil de entrenador».
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Independiente también «quemó» a entrenadores jóvenes y veteranos consagrados, como Pedro Troglio, Claudio Borghi entre los primeros o César Luis Menotti y Julio César Falcioni entre los otros, y hasta ídolos como Miguel Ángel Santoro, que de tanto hacer de «bombero» terminó chamuscado, o Jorge Luis Burruchaga, que llegó a Independiente, luego de su exitoso paso por Arsenal, como una escala para llegar a la Selección y terminó volviendo a Arsenal, luego de fracasar también en Banfield.
River tiene ahora a un técnico forjado como jugador en sus inferiores, Néstor «Pipo» Gorosito, y llegó como una opción «económica» después de su buena campaña en Argentinos Juniors.
En Independiente, después del fracaso de Santoro apelaron al último técnico que lo sacó campeón: el «Tolo» Gallego, que llegó con un látigo en la mano a poner orden y ahora pasa más tiempo en el psicólogo que entrenando al equipo.
River hace dos fechas soñaba con salir campeón del Clausura y así apaciguar a su gente después de la eliminación en primera ronda en la Copa Libertadores, pero el empate con Lanús y, sobre todo, la goleada de Huracán le sacaron las esperanzas. Independiente fue irregular desde el principio. Les ganó a Boca y a Racing, pero perdió partidos increíbles. Hace tres fechas goleó a Tigre pero, una semana después, perdió con Godoy Cruz y el domingo tocó fondo.
En cuanto a adquisición de jugadores, en los últimos cuatro años contrataron 44 jugadores cada uno, es decir, 11 por año (un equipo titular por temporada) y en cuanto a aciertos en River se puede hablar de Paulo Ferrari, que está desde el Clausura 2006, y los efímeros pasos de Sebastián Abreu, Julio César Cáceres y, en menor medida, el chileno Alexis Sánchez. En estos cuatro años River se desprendió de jugadores como Javier Mascherano, Lucho González, Juan Pablo Carrizo y Fernando Cavenaghi. De los otros 40 hubo contrataciones bochornosas como la de Gustavo Oberman, que fue comprado como figura y al año dejado libre, o la del uruguayo Marcelo Sosa, que llegó del Osasuna y sólo jugó 2 partidos.
En Independiente fueron acertadas la de Germán Denis a Colón y la vuelta de Daniel Montenegro, mientras que entre las decepciones se puede nombrar a Damián Luna, Pablo Vitti, el paraguayo Cristian Ledesma y los actuales Leandro Depetris y José Moreno. Todos comprados por el club y que intentan sin suerte vender. En cambio, Independiente vendió a Sergio Agüero, Nicolás Frutos, Lucas Biglia, el propio Germán Denis o al arquero Oscar Ustari con el argumento de construir un estadio que sigue sin terminarse.
Dejá tu comentario