Inflación, sueldos y tasas, los reclamos para Cristina

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Inflación, paritarias y financiamiento. Estos serán los temas centrales que llevarán los empresarios al almuerzo del miércoles en Olivos, al que fueron invitados desde el jueves por el ministro de Planificación Julio De Vido y el secretario general de la Presidencia Oscar Parrilli. Los funcionarios hablaron de «un almuerzo de trabajo interactivo», y prometieron que habrá un micrófono que pasará por las mesas para el que quiera hablar.

Sin embargo, los casi 150 comensales llegarán a la entrada de la calle Villate desconociendo cuál será el contenido del discurso oficial, y con muy pocas esperanzas de que esta convocatoria sea algo más que otra oportunidad para la foto, que después no arrojará resultados concretos. Todos ellos han pasado ya por experiencias similares en los últimos años.

Durante el fin de semana los dirigentes y empresarios se volcaron a conversar entre ellos para tratar de fijar algún tipo de agenda propia para llevar a la residencia presidencial. Los encuentros y telefonemas seguirán hoy y mañana.

El problema principal es que ni De Vido ni Parrilli les adelantaron cuál será el temario del almuerzo; se espera que la Presidente repita los mensajes que les transmitió en la cena que organizó el martes 22 de diciembre pero no medidas concretas más allá de la reafirmación de un intento de controlar los precios de los alimentos que -rebeldes- se niegan a seguir los cánones que dicta el INDEC de Guillermo Moreno.

Cabe apuntar que la referencia que hizo uno de los convidados, Cristiano Rattazzi, a que se deben discutir medidas para contener la suba del Indice de Precios al Consumidor cayó muy mal en el Gobierno, por lo que no sería llamativo que los comensales no usen el micrófono para «patear el tablero» en ése, sin dudas el tema más sensible hoy para la administración «K».

Otro de los invitados le dijo a este diario que «si bien las empresas del sector industrial pedirán financiamiento para la producción a tasas razonables, la verdad es que hoy, con estos niveles de inflación, parece utópico pedir que los bancos reduzcan los tipos de interés».

Salarios

En cuanto a las escalas salariales, las industrias que exportan casi toda su producción pedirán que (en la medida de lo posible) se mantengan los niveles de ingresos en dólares de sus trabajadores por debajo de lo que se paga en Brasil, principal comprador de lo que venden.

La gran diferencia de esta comida con la de diciembre es que en esta oportunidad el Gobierno invitó a los presidentes de las entidades que representan a los sectores empresarios. Así, ausentes en la primera cita como Héctor Méndez (Unión Industrial Argentina), Jaime Campos (Asociación Empresaria Argentina), Carlos de la Vega (Cámara Argentina de Comercio), Carlos Enrique Wagner (titular de la Cámara de la Construcción, quien en diciembre había asistido como dueño de la constructora Esuco, con buenos negocios en la Patagonia, y actual postulante en la licitación por las dos

represas en Santa Cruz) esta vez fueron convocados. También repetirán Jorge Brito (ADEBA) y Osvaldo Cornide (CAME).

Regreso

Otro excluido en diciembre que ocupará un asiento en Olivos será el presidente de Fiat Argentina, Cristiano Rattazzi, que ocupará una de las mesas en las que volverán a acomodarse Luis Betnaza (Techint), Eduardo Elsztain (IRSA), Eduardo Eurnekian (Grupo América), Eduardo Gutiérrez (Aeropuertos Argentina 2000), Sebastián Eskenazi (YPF), Marcelo Mindlin (Pampa Energía), Aldo Roggio (Grupo Roggio), Luis Pagani (Arcor), Gerardo Werthein (Los W), Alfredo Coto, José Ignacio de Mendiguren (indumentaria), Roberto Urquía (Aceitera General Deheza), Carlos Miguens (SADESA), Viktor Klima (Volkswagen), Claudio Cirigliano (Grupo Plaza), Federico Braun (La Anónima), Enrique Cristofani (Banco Río) y Gustavo Grobocopatel (Los Grobo), entre otros.

Según trascendió, la idea de convocar a los dirigentes de las entidades tiene como razón que serán ellos quienes deberán enfrentar a los sindicalistas cuando llegue la dura hora de renegociar escalas salariales. Ya pasó, por caso, con De la Vega, que cerró un acuerdo hasta abril con el gremio de los mercantiles que encabeza Armando Cavalieri.

Los propios sindicalistas le habrían transmitido a De Vido -habitual polea de transmisión del Gobierno con las empresas y los gremios- la necesidad de no excluir a los presidentes de las cámaras de la mesa, sobre todo por el valor simbólico que guarda esa presencia como reafirmación de representatividad, y lo que sería en sentido inverso un nuevo «ninguneo».

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