4 de enero 2016 - 00:00

Ingresos Brutos discrimina distritos menos desarrollados

Ingresos Brutos discrimina distritos menos desarrollados
En medio de las discusiones que ya asoman entre las provincias y el Gobierno nacional por un nuevo esquema en el reparto de los fondos de coparticipación, un estudio del IARAF sugiere que en esa puja debería incluirse el debate por el Impuesto a los Ingresos Brutos que, a su criterio, discrimina a los distritos menos desarrollados.

"Es un tributo distorsivo y de creciente carga tributaria que es profundamente ineficiente desde el punto de vista económico, ya que provoca graves distorsiones en la asignación de recursos"
, señala el análisis.

"La necesidad de los estados provinciales de obtener recursos adicionales para solventar niveles de gasto público crecientes ha producido que en el período 2005-2015 se recurra a diferentes metodologías tendientes a lograr alícuotas diferenciales superiores para casos particulares dentro de una misma actividad, como la fijación de porcentajes suplementarios para contribuyentes con determinados niveles de ingresos", añaden los especialistas de la consultora.

Siempre de acuerdo con el informe, el incremento de presión tributaria que supone la existencia de alícuotas diferenciales según la industria tenga o no planta instalada en la provincia implica, además del incentivo para que surjan "guerras tributarias" entre las jurisdicciones tendientes a establecer el mayor diferencial posible para incentivar localizaciones, una nueva distorsión provocada por el Impuesto a los Ingresos Brutos.

Esta distorsión consiste en que el esquema actual genera un incentivo a la radicación de las plantas en aquellas jurisdicciones donde se verifica el mayor nivel de consumo y en tal sentido implica un tratamiento perjudicial para aquellas provincias de menor población y nivel de desarrollo.

"Hay un evidente beneficio tributario en instalar plantas productivas en las jurisdicciones donde se registra mayor nivel de consumo, situación que conspira fuertemente contra la posibilidad de alcanzar un desarrollo armónico e integrado del país",
grafica el IARAF.

Y cita, finalmente, a modo de ejemplo el caso de una industria instalada en la provincia de Buenos Aires o en la Capital, que terminaría pagando una alícuota promedio muy inferior a la que resultaría de radicarse en cualquiera de las otras jurisdicciones.

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