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Injerencia buscada: Lula avaló a Mujica
El candidato presidencial por el oficialista Frente Amplio, José Mujica, regaló un tamboril a Luiz Inácio Lula da Silva, al visitarlo en Brasilia. Mujica portó el traje especialmente comprado para la ocasión.
A menos de tres meses de los comicios, que tendrán lugar el 25 de octubre, el ex tupamaro busca también alejarse de las críticas por sus lazos con el mandatario venezolano, Hugo Chávez, y, en mayor medida, con el Gobierno argentino.
El candidato del Frente Amplio (FA) para suceder a Tabaré Vázquez ya logró moderar la fuga de votos moderados al designar al liberal Danilo Astori como candidato a vicepresidente.
Según los últimos sondeos, la dupla oficialista lidera las preferencias de voto con el 44%, seguida del Partido Nacional con el 34%, tendencia que de mantenerse prenuncia un ballottage en noviembre.
El encuentro con Lula fue la última y más importante cita de la visita a Brasilia iniciada el martes a la noche por Mujica y por su compañero de fórmula, quienes además se entrevistaron con el canciller Celso Amorim, con el ministro de Hacienda, Guido Mantega, y con integrantes del gobernante Partido de los Trabajadores (PT).
Al final de la visita a Brasilia, «Pepe» Mujica se manifestó complacido por el resultado de sus gestiones y, en especial, de la reunión con el mandatario brasileño, a quien le regaló una camiseta de la selección uruguaya y un tambor.
Mujica ratificó que, en caso de ganar las elecciones, su mayor desafío es «muy fácil de enunciar y muy difícil de cumplir: que la economía ande lo mejor posible para poder distribuir y hacer frente a los problemas sociales que siempre están presentes».
Primer traje
Mujica, de 74 años, vistió para la entrevista con Lula el primer traje de su vida, que compró para la ocasión la semana pasada. «No me sentí cómodo, pero me estoy habituando», declaró sobre su vestimenta, aunque también aclaró que «el hábito no hace al monje». Y aunque usó el sobrio traje negro con una elegante camisa blanca, no se puso corbata.
La búsqueda del aval de Lula no deja de ser un contraste paradójico con el discurso habitual de la política uruguaya. Por ejemplo, en el caso de Mujica, padece las críticas de sus oponentes blancos y colorados por la aparente buena relación con Néstor Kirchner, a lo que los frenteamplistas responden que no aceptan ninguna injerencia extranjera. A Brasil, Mujica fue a buscar lo contrario.
Agencias EFE, DPA y AFP


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