El canciller brasileño, Celso Amorim, realizó ayer una corta visita a Irán que, al parecer, tuvo por fin intentar convencer al presidente Mahmud Ahmadineyad a no romper las negociaciones sobre su programa nuclear con la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA). Oficialmente, la Cancillería aseguró que el viaje se destinó a continuar «toda la pauta de conversaciones» iniciadas el 23 de noviembre último, cuando Ahmadineyad realizó una visita oficial a Brasil.
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