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Interna CGT-Gobierno copó ayer el recinto en jura de diputados
• La batalla de cánticos fue entre los Moyano y la Cámpora.
• Juró Domínguez como presidente
El cruce de barras fue en la segunda galería de palcos. La oposición quedó afuera: el moyanismo de la CGT pulseó con La Cámpora durante buena parte de la jura y cuando Facundo Moyano pasó al estrado.
El acto sumó también el nombramiento de Julián Domínguez como presidente de Diputados, Norma Abdala de Matarazzo, del Frente Cívico de Santiago, en la vice primera, y el radical Mario Negri como vicepresidente segundo. El escándalo, con denuncias de pactos incluidas, llegó para el tercer puesto, que quedó en manos de los seguidores de Hermes Binner (ver nota aparte).
La sesión arrancó a las 11.40 con la presidencia de Margarita Ferrá de Bartol, la diputada de mayor edad.
Desde ese momento comenzaron a escucharse los cánticos de barras cruzadas que bajaban desde los palcos. La Cámpora y la CGT, bien separadas, primaban sobre todos los demás. Los sindicalistas, menos en número, tuvieron que salir a defender a Facundo Moyano cuando ingresó al recinto y quedó preso de los cánticos camporistas.
La fiesta de consignas comenzó con la jura de Domínguez, que vino luego acompañada de su primer discurso como presidente de la Cámara: «La política decidió recuperar el rol que nunca debió haber perdido, y hoy los argentinos podemos pensar un futuro mejor para la Argentina. Gracias a la revalorización de la política, la Argentina se pudo parar frente al FMI», dijo el hombre que le sacó de la tapa de los diarios a Cristina de Kirchner el conflicto con las entidades del campo por la Resolución 125 de retenciones móviles.
Lo había dicho Agustín Rossi cuando presentó su candidatura a jefe de la cámara, apoyada por todos los bloques: «Podemos decir con orgullo que esta Cámara recibe a un compañero que viene de resolver uno de los problemas que nos tuvo preocupados durante un buen tiempo».
El humor de la jura en cada tanda de diputados que acercaban al estrado dependía de su condición de oficialista u opositor y de la fórmula elegida. En el precalentamiento a cada «Olé, olé, olé, Hugo, Hugo» de los cegetistas le seguía un «Cristina, Cristina corazón, acá tenés los pibes para la liberación».
La acción comenzó en los palcos de la segunda bandeja del recinto donde las barras animaban el juramento de amigos y militantes. Y fue cuando a Facundo Moyano le tocó el turno de jurar junto con los camporistas Mayra Mendoza y Eduardo «Wa-do» De Pedro. Los gritos desde los dos bandos eran ensordecedores, y mientras Mendoza y De Pedro continuaron con la línea de juramentos oficialistas levantando la mano por «Néstor Kirchner», a Moyano se le ocurrió hacerlo por sus «compañeros y por el movimiento trabajador».
Música de fondo
Desde arriba llegaba: «Oh, oh, levanten las manos, soy soldado de Moyano». Más fuerte, e intentando taparlo, La Cámpora no se preocupaba en dejar claro la interna del momento respondiendo: «Oh, oh, soy argentino, soy soldado del pingüino». Abajo, en los palcos bandeja, Hugo Moyano, Omar Viviani y Julio Piumato seguían la ceremonia como si nada pasara.
Mientras tanto, la Marcha Peronista actuaba casi como música de fondo desde el inicio del acto. Tanto que la cantaban desde Víctor De Gennaro, todo el bloque kirchnerista hasta Francisco de Narváez, quien claramente se anotó entre los perdedores del día al no poder retener para el peronismo rebelde ni la tercera vicepresidencia de la cámara.


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