17 de agosto 2009 - 00:00

Interna UCR le abre otra chance al diálogo

Gerardo Morales
Gerardo Morales
Cuatro días después de haberle cerrado definitivamente la puerta al diálogo político con el Gobierno, el radicalismo ahora quiere darle una última chance a Cristina de Kirchner para reencauzar esas conversaciones que hasta ahora no llegaron a nada. Durante el fin de semana, tanto el jujeño Gerardo Morales como la bonaerense Margarita Stolbizer navegaron sobre esa posibilidad, más como una respuesta a Elisa Carrió, que siguió atacando sin piedad la visita de ambos a la Casa Rosada, como a Julio Cobos, inmerso de lleno en la interna por el control partidario desde diciembre.

Morales, que ya se reunió hace una semana con Carrió tras la vuelta de ésta de sus vacaciones, terminó admitiendo que aunque intentará mantener unido el bloque del Acuerdo Cívico y Social, «una gran diferencia» lo separa de Carrió: «Siempre es posible volver a retomar el diálogo», dijo mientras le reclamaba al kirchnerismo respuestas a los problemas que plantearon en el encuentro con Florencio Randazzo.

Hasta llegó a admitir, a diferencia de lo dicho en el documento partidario de la semana pasada, que volvería a sentarse en una segunda ronda con el Gobierno, ya que «el diálogo es la esencia de la democracia, y tiene que ver con las convicciones de la UCR».

«Hoy tenemos una gran diferencia con Lilita porque nosotros creemos que siempre es posible volver a retomar el diálogo, aun en el momento de mayor confrontación, porque siempre hay que tender puentes de diálogo con las personas o con las fuerzas políticas con las que se piensa diferente», fue el mensaje que le envió a Carrió.

Presentación

De ahí que recordara que la UCR ya envió «una presentación escrita» al jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, para «exigirle algunas respuestas en los temas institucionales». Aníbal F. habló con Morales hace 10 días para notificarle que el diálogo con los partidos continuaría con él y no con Randazzo. Pero después de esa llamada tampoco aparecieron avances en la relación con el Gobierno.

Al mismo tiempo, Morales se enfrenta en la interna de la UCR con Julio Cobos, que reclama la presidencia partidaria para el mendocino Raúl Baglini: «Si no es Baglini, yo no soy candidato», le dijo el vicepresidente la semana pasada. «Es una decisión tuya», le respondió Morales. Detrás están los recelos de la UCR oficial por las reuniones que viene manteniendo Cobos no sólo con el radicalismo que no adhiere a la mesa de conducción, sino también con representantes de Francisco de Narváez.

Respuestas

A ese cóctel se subió también Margarita Stolbizer, que suma sus encontronazos con Carrió. Ahora, apareció dispuesta a concurrir a una segunda ronda del diálogo si hay «respuestas» a las demandas presentadas en la Casa Rosada.

«El Gobierno tiene que cumplir antes con lo que prometió porque no puede sacar cada mes una fotografía con la oposición sin dar respuestas a los temas que planteamos», dijo Stolbizer.

Stolbizer, como Morales, encarna hoy al radicalismo clásico que no aparece dispuesto a endurecerse más con el Gobierno, por lo menos antes del 10 de diciembre: «Hoy estamos en una situación igual y hay que ser muy conscientes de la crisis y de la víspera de estallido que tenemos como para reaccionar rápidamente y todos cooperar para encontrar la solución», dijo ayer Stolbizer resumiendo esa posición. En lo formal, el discurso parece similar al de Carrió; en la realidad, nunca ambas estuvieron tan lejos.

Pero, de todas formas, lo niega: «Nosotros no hemos tenido pelea, acá se sobredimensionó demasiado una pelea que no existió», dijo sobre la chaqueña. «Es una discusión política que se resuelve en una mesa política. No hay que personalizar las cuestiones porque lo importante es el Acuerdo. Quiero preservar la Coalición firmemente».

El fin de semana fue activo para la interna partidaria. En San Juan, los radicales estrenaron una línea interna, Cantera Popular, que lanzaron sectores de la juventud, Franja Morada y

el Instituto Lebenshon. En dos días, con Cobos como invitado especial, y liderados por Juan Nosiglia

y Hernán Rossi del Institu-

to Lebenshon reclamaron «mayor horizontalidad en la decisiones partidarias». Morales, Ricardo Alfonsín, Ernesto Sanz y Oscar Aguad estaban invitados, pero no fueron de la partida.

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