Los ad-blocks o bloqueadores de publicidad, en cualquiera de sus numerosas formas, son la kriptonita de gigantes de la web como Facebook o Google.
Todo sitio de internet depende de la publicidad on line, pero su exceso hace que estos avisos sean detestados en forma universal. En los últimos años se han desarrollado tantas formas distintas de perturbar una tranquila navegación por la web que queda por discutir si resultan más tediosas las ventanas que se abren intempestivamente cubriendo lo que uno pretendía leer o los spots que preceden un video.
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En todo caso, la gente puede contraatacar los abusos publicitarios on line con los múltiples softwares para bloquearlos, es decir los ad-blocks, que en cualquiera de sus numerosas formas son la kriptonita de gigantes de la web como Facebook o Google, que vanamente vienen intentando superarlos o incluso prohibirlos, hasta el momento sin gran éxito.
Y dado que está claro que estos gigantes y muchos otros sitios dependen de sus avisos para tener una ganancia comercial, las estadísticas del año pasado están empezando a alarmar a la industria de internet. Es que según una encuesta publicada esta semana por el New York Times, globalmente un 11 por ciento del publico eludió los avisos publicitarios con distintos tipos de ad-blocks. Eso implica que unos 600 millones de usuarios lograron sacarse de encima los molestos avisos. Y peor aún, también indica que año tras año el uso de ad-blocks crece progresivamente un 30 por ciento más que el período previo. Lo que está claro es los gigantes de la industria, y sobre todo las redes sociales más importantes siempre están buscando nuevas maneras de publicidad que dejen fuera de combate a estos bloqueadores, que a la vez siempre se perfeccionan. Los expertos creen que métodos mas sutiles y menos molestos de publicidad tal vez podrían ser la solución a esta guerra contra los avisos
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