Los inversores más audaces siguen apostando a la resurrección de los bonos en pesos. Tienen la certeza de que en algún momento Guillermo Moreno dejará el Gobierno y después se normalizará el INDEC.
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Viendo el fervor que despiertan en Cristina de Kirchner las estadísticas favorables, es más probable que se vaya Moreno y que el INDEC quede incólume por un tiempo. La Presidente mostró su pasión por los números propicios, cuando reconvino al nuevo ministro de Salud, Juan Manzur, por decir que los infectados por el virus de la gripe eran cien mil en lugar de 2.800. Si fueran 2.800, como le gusta al Gobierno, el porcentaje de muertos por la epidemia sería el más alto del mundo. Todas las adulteraciones estadísticas tienen costos.
Recortar la inflación real y elevar los porcentajes de crecimiento de la economía significó ahorrarse intereses de bonos en pesos que vencen a partir de 2018 hasta 2033 y pagar más por cupones PBI en pesos y dólares que vencen cada fin de año. Esto muestra que la intención del Gobierno al intervenir el INDEC no fue pagar menos por la deuda, sino promocionar un modelo económico, ocultando la inflación, la caída del salario y el aumento de la pobreza.
Por eso el viernes, con la excusa del feriado en Wall Street desaparecieron casi todos los inversores. Los bonos subieron por unos pocos audaces que siguen apostando. Los negocios en el Mercado Abierto Electrónico (MAE), que venían siendo muy escasos al no sobrepasar $ 600 millones, el viernes se redujeron a $ 152 millones.
Las apuestas se orientaron a los Bogar 2018, un bono de las provincias que está muy desarbitrado. No hay proporción entre la renta (26% sobre la inflación) y la duration de apenas 3 o 4 años. El Bogar el viernes subió el 4,80% y en el mes avanza un 13,80%.
El otro bono elegido por los inversores es el Discount en pesos que vence en 2033. Este bono, si se modifica el INDEC, tiene demasiados años por delante para dar ganancias. Por eso subió un 1,18% y en tres días del mes acumula ganancias por el 8,50%.
Los bonos en dólares siguen firmes. La debilidad del Gobierno no es un dato que desanime a los compradores. Los que están en el mercado no ven riesgo de default. Por eso el Boden 2012 subió un 1,81% y el Boden 2015, el 2,02%.
Cabe aclarar que el mercado de bonos sigue siendo un escenario para pocos. Están los apostadores que asumen grandes riesgos, a la espera de cambios en el INDEC y de que no haya default en los títulos en dólares.
La plaza cambiaria funciona en sentido opuesto. Allí están los más conservadores y los negocios del viernes indican que el número de inversores cautos están creciendo. A pesar del feriado de los Estados Unidos, en el Forex-MAE, la principal plaza mayorista, se operaron u$s 123 millones, mientras en el MEC, donde operan los corredores de cambio, se hicieron u$s 121 millones. La suma de negocios de ambos mercados da poco más de u$s 240 millones contra algo más de u$s 300 millones que se opera habitualmente. Es escasa la diferencia porque en otros momentos, estas dos plazas quedaban paralizadas tendiendo a cero en los feriados de Estados Unidos.
Lo cierto es que se produjo un hecho ilógico. El Central después de las elecciones tuvo cuatro ruedas de calma, pero el viernes, cuando era feriado en Estados Unidos, debió vender dólares para poner orden en el mercado y mandar señales de que todavía manda en las cotizaciones.
Las barridas que hizo la mesa de dinero del Central en distintas posiciones compradores, permitieron que la divisa cierre a $ 3,8050 en el Forex-MAE, pero el dólar quedó comprador para hoy. En las casas de cambio continuó a $ 3,81, pero hoy puede subir un centavo.
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