7 de septiembre 2009 - 00:00

Investigador del Economiagate llega a ANSES con custodia K

Amado Boudou
Amado Boudou
El 18 de agosto pasado, Benigno Vélez, número dos de Amado Boudou en el Ministerio de Economía, le pidió a Sergio Rodríguez, hasta entonces director de Sumarios, que libere su oficina. Arguyó que, en ese cargo, preferían -habló en plural- un funcionario de confianza.

Rodríguez había llegado a Sumarios desde la Oficina Anticorrupción -cuando la OA estaba bajo el mando de Abel Fleitas Ortiz de Rosas- con un mandato específico: explorar el circuito de pagos -o intentos de- supuestamente fraudulentos a, entre otros, el Grupo Greco.

El investigador fue el más ruidoso, aunque no el único, despedido por Vélez. Y, como otros, ahora tiene nuevo destino: esta semana, de la mano de Diego Bossio, Rodríguez desembarcará en la ANSES, donde desarrollará la misma función que en Economía: Sumarios.

Desde ese despacho, el funcionario, al que se suele vincular con el ex fiscal Manuel Garrido, tendrá como función investigar internamente las operaciones de la ANSES donde, hasta fines de julio pasado, se desempeñó Vélez en la estratégica gerencia de Finanzas.

El nombramiento de Rodríguez opera en una sintonía similar al de Ofelia Cédola, «Pipa» para el matrimonio Kirchner, que debe haber sido quien los presentó, que saltó de Economía a una gerencia, de Legal y Técnica, creada ad hoc para ella en la ANSES.

Detalle: Cédola es la única funcionaria de ese organismo que fue nombrada con un decreto presidencial firmado por Cristina de Kirchner, el jefe de Gabinete Aníbal Fernández y el ministro de Trabajo, Carlos Tomada. Puede parecer un formalismo; no lo es.

La repatriación de Rodríguez de la Auditoría de Economía, lugar al que lo derivó Vélez para no desatar una tempestad crítica, a la ANSES, dispuesta por Bossio pero sugerida por Cédola, remite a cierta obsesión por reforzar los controles en un organismo que maneja un presupuesto de 120 mil millones anuales.

Un lento, aunque persistente, desembarco de K puros en el edificio de avenida Córdoba.

En simultáneo, la transición entre Boudou y Bossio sigue cruzada por sacudones y repercute sobre funcionarios cuya referencia es el ex jefe de Gabinete Sergio Massa, que no termina de perdonar lo que considera una «traición» de su amigo Boudou.

El intendente de Tigre es una usina de maldiciones contra el ministro de Economía, a quien le imputa haber negociado, sin advertirle a él, que saltaría de la ANSES a Economía, movimiento de gabinete que terminó con la accidentada estadía de Massa en el Gobierno. 

-Vos me estás cagando; tenés arreglado algo con Kirchner y no me decís -lo apabulló Massa a Boudou en un mano a mano pocas horas antes de los cambios en el staff cristinista. 

-No, Sergio, te juro que no. Somos amigos: jamás te haría algo así -se defendió Amado, compungido pero sin poder quebrar el recelo del tigrense.

Al rato, Massa se enteró por TV que no era más jefe de Gabinete y que Boudou era designado en lugar de Carlos Fernández en Economía. Dos semanas atrás, Massa volvió a hablar con Kirchner pero mantiene, todavía, bronca acumulada con Boudou y el séquito que lo secundó en la ANSES.

Encima, Bossio le barrió a algunos de sus hombres. Alberto Freire, que estaba al frente de la apetecible Gerencia de Prestaciones, fue desplazado. Multipartidario, casi un transversal, Massa había cobijado a Freire a pesar de su pasado radical.

La vacante de Freire la ocupó Pablo Fontdevila, que venía de la de Administración, que ahora ocupa Francisco «Paco» Durañona. De ADN ucedeísta, se convirtió en jefe del PJ de San Antonio de Areco. Durañona es visto como un delegado de Florencio Randazzo en la ANSES.

Bossio instaló, además, a Rodrigo Ruete -que lo había reemplazado como subsecretario de Gestión Pública del Gobierno de Celso Jaque en Mendoza- en la Secretaría General que ocupaba Juan Zabaleta, ahora mudado a Asuntos Institucionales de Economía junto a Boudou.

En medio de esos reacomodos, Bossio «surfea» otro asunto espinoso: cuando visitó el Congreso, el ARI y el PRO lo incomodaron con un puñado de preguntas que el Power Point que había llevado no lograban responder aunque, como tregua inicial, tampoco lo abrumaron.

Con sobreentendidos, ardiendo en las manos de Eric Calcagno, se discute la conformación de la comisión técnica de la bicameral de seguimiento de los fondos de la ANSES. Es una batalla silenciosa de la que nadie quiere quedar excluido. Suele ocurrir.

Dejá tu comentario