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Ira de lulistas contra “la prensa conservadora”
El diario O Estado de Sao Paulo publicó el martes y ayer declaraciones del empresario Marcos Valerio en las que afirma haberse reunido con Lula en el Palacio del Planalto para acordar operaciones dentro del «mensalao». El sistema de corrupción consistió en el pago de sobornos por parte del Partido de los Trabajadores (PT) a candidatos aliados para el respaldo de proyectos del Gobierno durante el primer tramo del Gobierno de Lula (2003-2008).
En ese sentido, el ministro Gilberto Carvalho, secretario general de la Presidencia, declaró que el exmandatario «no tiene miedo, apenas está profundamente indignado con la actitud de este señor que antes era una fábrica del mal y ahora es tenido como un legítimo y digno acusador, cuando sabemos que lamentablemente no lo es».
«No estamos preocupados porque Lula no tuvo ninguna participación en el mensalao y ni siquiera tuvo conocimiento de la mayoría de los hechos que ahora son denunciados», insistió el funcionario en declaraciones realizadas en la sede del Gobierno.
Carvalho es el responsable del gabinete de la presidenta Dilma Rousseff, cargo que ya ocupó durante la gestión lulista. «Fui jefe de Gabinete del presidente Lula durante ocho años, sé quién entró y quién no entró en aquel gabinete, el presidente Lula nunca se vio con este señor», aseguró.
El lunes Rousseff salió personalmente en defensa de su correligionario y predecesor, Lula, junto a quien el martes participó en un evento realizado en París, donde la mandataria aludió a una supuesta campaña de desprestigio.
Asimismo, el presidente del gobernante PT, Rui Falcao, convocó ayer a los militantes y a la dirigencia a defender a Lula. «Le pido a la militancia, a los parlamentarios, a los gobernadores, expresar su indignación contra los ataques y una campaña de calumnia que la prensa conservadora, con sectores de la fiscalía, insisten en seguir divulgando», afirmó el presidente del PT en un video en Youtube.
La conmoción política causada por las afirmaciones de Valerio no sólo tuvo eco en el Poder Ejecutivo, ya que hasta el presidente del Supremo Tribunal Federal, Joaquim Barbosa, el martes consideró pertinente abrir una investigación sobre Lula.
El juez Barbosa fue el redactor del parecer del Supremo Tribunal en la «megacausa del mensalao», en la que Marcos Valerio recibió una condena a 40 años de prisión como uno de los responsables de la asociación ilícita.
Aparentemente, Valerio procura atenuar la pena a través de la «delación premiada» y con tal fin se presentó ante la Procuraduría General de la República, donde aseguró haber pagado gastos personales de Lula y que recibió dinero del oficialista PT.
El diario O Estado publicó ayer otro tramo de la confesión de Valerio donde sostuvo que desde la llegada de Lula al poder, en 2003, el PT comenzó a cobrar un «peaje» del 2% sobre cada contrato de publicidad del Banco do Brasil, la mayor institución financiera del país que entre 2003 y 2005 desembolsó unos u$s 200 millones en propaganda.
Rubens Valente, líder del bloque de diputados del opositor Partido Popular Socialista, consideró ayer que desde hace tiempo hay indicios de que Lula participó en el «mensalao» y los dichos de Valerio dieron más solidez a esa presunción.
Por su parte, el senador Alvaro Dias, jefe de la bancada de senadores del Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB), juzgó necesario que Valerio sea convocado al Congreso.
Mientras los adversarios del Gobierno se apoyan en los dichos de Valerio y piden una investigación al respecto, el ministro de Justicia, José Eduardo Cardoso, puso en tela de juicio esas declaraciones. «Una comparecencia que es presentada sin pruebas por una persona envuelta en crímenes no tiene valor jurídico, salvo que se demuestre que lo que dijo es verdadero, y me parece que no fueron adjuntadas las pruebas», opinó el funcionario.
Agencias ANSA, DPA y EFE


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