Irregularidades y demoras en las regionales de Venezuela

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El antichavismo sufrió complicaciones como confusas boletas de votación y la reubicación a última hora de casi 300 centros de sufragio.

Caracas - Los venezolanos votaron ayer para elegir gobernadores en unos comicios en los que el Gobierno de Nicolás Maduro y la oposición midieron fuerzas, después de cuatro meses de violentas manifestaciones que dejaron unos 125 muertos entre abril y junio.

Cumplida la hora de cierre de urnas, a las 18:00 locales, muchos centros de votación permanecían abiertos para recibir a los electores aún en fila, como dispuso el Consejo Nacional Electoral (CNE) que, al cierre de esta edición, no había dado oficialmente por concluida la elección.

En tanto la opositora coalición Mesa de la Unidad Democrática (MUD) denunció que centros en los que no había personas esperando por sufragar también permanecían abiertos y pidió a los ciudadanos acompañar a los testigos de mesa en el proceso de verificación para "proteger" los votos.

Más de 18 millones de venezolanos estuvieron llamados a las urnas designar por cuatro años a los gobernadores de los 23 estados del país petrolero. Una fuente del poder electoral afirmó que la participación rondaría el 60%, una cifra superior a la media habitual cercana al 50% para este tipo de comicios.

La oposición pidió a sus seguidores votar para castigar la gestión de Maduro; en tanto que el mandatario reivindicó la elección como un "triunfo de la democracia revolucionaria".

Pero aún si la MUD logra arrebatarle al chavismo el control de la mayoría de los estados que gobierna, el presidente advirtió que los gobernadores triunfantes deberán supeditarse a la poderosa Asamblea Constituyente, conformada por sus aliados, algo que los opositores anticiparon, no harán.

En el comando de campaña opositor el ambiente anoche era festivo, mientras esperaban los resultados oficiales.

"Vamos al remate contra Maduro, remate contra el madurismo, remate contra la corrupción, remate contra el hambre, remate contra la escasez, remate contra este desastre que estamos viviendo los venezolanos. Todos a ejercer nuestro voto", dijo el líder opositor Henrique Capriles, dos veces candidato presidencial.

Por su parte, Carlos Ocariz, candidato de la MUD para suceder a Capriles como gobernador de Miranda, denunció agresiones por parte de militantes chavistas cuando fue a votar en Petare, Caracas.

Los comicios se celebraron con un año de retraso y luego de dos meses de tregua tras las marchas convocadas entre abril y julio por la MUD para exigir la salida de Maduro que se saldaron con 125 fallecidos, la mayoría de ellos víctimas de una feroz represión ordenada por el Gobierno.

Los adversarios de Maduro se enfrentaron a complicaciones preelectorales como la inhabilitación de candidatos, confusas boletas de votación y la reubicación a última hora de casi 300 centros de sufragio. Entre las irregularidades de este proceso, y a diferencia de elecciones regionales previas, esta vez no se renovaron los parlamentos locales, que son controlados en gran parte por el chavismo. De ganar, los gobernadores de la oposición deberán ejercer con un congreso local en contra.

Venezuela sufre la peor crisis de su historia contemporánea: a la inflación de tres dígitos se le suma una recesión económica de casi cuatro años y escasez de alimentos y medicinas.

La oposición culpa a Maduro del descalabro económico, pero el mandatario asegura que la crisis es producto de una "guerra económica" de los opositores con apoyo de Estados Unidos.

El difícil panorama de Venezuela se agravó con sanciones financieras estadounidenses, que le ponen más trabas a la hora de adquirir préstamos y pagar sus compromisos internacionales justo cuando precisa de liquidez.

Agencias Reuters, AFP, EFE, ANSA y DPA, y Ámbito Financiero

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