"Nos pusimos de acuerdo para decir que ya no hay tiempo que perder", dijo ayer el presidente del eurogrupo (formado por los ministros de Finanzas europeos, el presidente del Banco Central Europeo y un presiente propio), Jeroen Dijsselbloem, al término de una reunión de ministros en Bruselas.
Las discusiones técnicas entre el Gobierno de izquierda de Alexis Tsipras y sus acreedores de la Comisión Europea (CE, órgano ejecutivo de la Unión Europea), el BCE y el Fondo Monetario Internacional (FMI), la famosa troika que Atenas espera deje de existir, se llevarán a cabo también en Bruselas, pero un grupo de expertos viajará a Atenas.
Por su parte, el ministro de Finanzas griego, Yanis Varufakis, celebró que el eurogrupo haya dado un "paso decisivo" para aplicar el acuerdo de febrero, pero descartó "la idea de que vengan funcionarios de la troika a nuestros ministerios a imponernos políticas que en el pasado fallaron, es algo del pasado".
"Estamos en un proceso que garantiza dos cosas: que el acuerdo del 20 de febrero está en marcha y se está implementando, y en el contexto de esta implementación del acuerdo, la liquidez está garantizada por el Gobierno griego en conjunción con las instituciones", agregó en respuesta a las críticas emitidas por los miembros del eurogrupo en las negociaciones que se mostraron irritados por la demora en precisar los detalles de las reformas acordadas.
Dijsselbloem estimó ayer que la lista de reformas presentada por el Gobierno helénico "está lejos de ser completa" y criticó la "total pérdida de tiempo" de las últimas semanas en la que "nos pasamos viendo quién se reúne con quién y en dónde".
El presidente del eurogrupo advirtió que Grecia no recibirá ningún pago hasta que sus reformas, así como su implementación, sean avaladas. "No puede haber un desembolso si no hay implementación", insistió. La semana pasada, Atenas detalló las reformas que considera prioritarias y envió su lista al eurogrupo. "Ahora hay que ir más al detalle", se quejó el comisario europeo de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici.
"Nunca aspiramos a que fuera una lista exhaustiva", reconoció por su parte el ministro de Finanzas griego. No obstante, el Gobierno indicó ayer en un comunicado que las "enriquecerá de manera inminente".
En tanto, las amenazas del Ejecutivo griego no hicieron más que agriar el clima. Mientras el ministro de Defensa, Panos Kammenos, advirtió abiertamente que si los socios europeos abandonan a Grecia, su Gobierno otorgará documentos a los inmigrantes para que vayan a Berlín, incluidos los yihadistas, Varufakis insinuó la posibilidad de un referendo de permanencia en la eurozona.
Ayer el Ministerio de Finanzas debió aclarar que el exacadémico respondía a una cuestión hipotética y que cualquier consulta "consideraría el contenido de las reformas" y no si permanecer o no en la eurozona.
| Agencias AFP, Reuters, DPA y EFE |


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