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Islamistas presagian su triunfo en Egipto
La consulta parlamentaria, la primera desde que una revuelta popular derrocó a Mubarak en febrero, se produce entre temores de violencia tras una semana de disturbios contra el régimen militar en los que murieron 42 personas.
La Hermandad Musulmana, prohibida, pero semitolerada en la era de Mubarak, dijeron que su brazo político, el Partido Libertad y Justicia (PLJ), espera buenos resultados en los comicios.
«El partido de la Hermandad Musulmana espera ganar un 30% del Parlamento», dijo Mohamed el Beltagy, dirigente de alto rango del PLJ.
El líder del ultraconservador Al Nur, un partido islamista de corte salafista que espera un trasvase de votos desde la Hermandad Musulmana, dijo que fallos de organización provocarían que el partido obtuviera menores resultados que los esperados.
«No nos dispersamos en distritos electorales, ni tampoco estuvimos lo necesariamente cerca del votante. Otros partidos con más experiencia reunieron partidarios más eficazmente», dijo Emad Abdel Ghafur en la ciudad costera de Alejandría, considerada como un bastión de los salafistas.
Sin embargo, el líder de Al Nur dijo que su partido todavía espera ganar más de la mitad de los 24 escaños de Alejandría en el Parlamento, y entre 70 y 75 a nivel nacional de los 498 escaños de la Asamblea.
Un miembro del gobernante consejo militar dijo que espera que la participación en la primera etapa de las elecciones supere el 70%. Previamente, los supervisores hablaron de contratiempos logísticos e infracciones de campaña, pero no actos de violencia de importancia.
Abí Elela Mady, líder del partido islamista moderado Wasat, no hizo predicciones sobre los resultados, pero dijo que su bloque podría aceptar el resultado a pesar de lo que calificó como violaciones electorales.
Entre las decenas de votantes que esperaban había algunos que regresaron tras verse disuadidos por las largas colas del lunes. «No estaba seguro de si votar por miedo a la violencia que empañó pasadas elecciones. Sin embargo, el impresionante orden y la seguridad me animó a salir», indicó Fathi Mohamed, de 56 años, uno de los primeros votantes de Alejandría, donde trabaja en la autoridad portuaria. «Tengo esperanza de que este país se levantará», agregó.
Armados con computadoras portátiles y folletos, trabajadores del brazo político de la Hermandad Musulmana y sus rivales islamistas se acercaban a los votantes confundidos para guiarlos a través del complejo sistema de votación y dirigirlos hacia sus candidatos.
El consejo militar asumió los formidables poderes presidenciales de Mubarak cuando éste fue derrocado el 11 de febrero. Se ha comprometido a dar paso a un presidente electo en julio, pero podría tratar de mantener privilegios para su sector entre bastidores.
Si el proceso de elecciones escalonadas va bien durante las próximas seis semanas, el nuevo Parlamento podrá disfrutar, sin embargo, de una legitimidad popular que los generales no tienen. Podría intentar refirmarse después de simplemente dedicarse a rubricar las decisiones de Mubarak durante 30 años.
«La verdadera política estará en manos del Parlamento», señaló Diaa Rashwan, un analista político egipcio.
La próxima asamblea podría competir por la autoridad con Kamal Ganzuri, un economista nombrado la semana pasada por el Consejo del Ejército para formar gabinete. Ganzouri, de 78 años, fue primer ministro con Mubarak desde 1996 hasta 1999.
Estados Unidos, que ha instado a sus viejos aliados en las Fuerzas Armadas de Egipto a que den paso rápidamente a un Gobierno civil, dijo que las primeras informaciones del primer día de votación eran «bastante positivas».
Muchos egipcios temían que se produjeran incidentes violentos tras el derramamiento de sangre de la semana pasada, cuando la frustración respecto del Gobierno militar se desbordó y la Policía se enfrentó con los manifestantes en los alrededores de la plaza Tahrir de El Cairo, el corazón de la revuelta anti-Mubarak.
Agencia Reuters


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