29 de diciembre 2008 - 00:00

Israel amplía su ofensiva hasta desarmar a Hamás

Una familia palestina de la Franja de Gaza, desesperada en medio de un bombardeo. A la derecha, un grupo de soldados israelíes está apostado en el kibutz Niram, cerca de la frontera sur. Más de 6.400 reservistas fueron llamados a entrar en acción, en las puertas de una ofensiva terrestre.
Una familia palestina de la Franja de Gaza, desesperada en medio de un bombardeo. A la derecha, un grupo de soldados israelíes está apostado en el kibutz Niram, cerca de la frontera sur. Más de 6.400 reservistas fueron llamados a entrar en acción, en las puertas de una ofensiva terrestre.
Gaza y Jerusalén - La dramática situación en la Franja de Gaza amenaza con agravarse y extenderse en el tiempo. Israel, que continuó ayer con ataques aéreos que ya dejaron cerca de 300 muertos en menos de 48 horas, concentró sus tanques en la frontera y movilizó a miles de reservistas, mientras el Gobierno islamista de Hamás trataba de retomar la iniciativa tras el duro golpe recibido.
Los ataques, iniciados el sábado en el marco de la operación «Plomo fundido», dejaron hasta anoche 297 fallecidos, en su mayoría policías de Hamás, y más de 600 heridos, según las últimas cifras de fuentes palestinas.
En un marco de creciente tensión, Israel decidió movilizar a 6.500 reservistas, aunque fuentes gubernamentales indicaron que tienen por misión inmediata asistir a los desplazados israelíes y no entrar en acciones bélicas.
En la frontera norte, cerca del paso de Erez, estaban estacionados al menos 16 tanques, mientras llegaban varios más, transportados sobre camiones militares. Varios vehículos de transporte de tropas también estaban estacionados en el sector. Por otra parte, se instalaron carpas del ejército israelí en el sector, al cual llegaron soldados con equipo de combate.
El ejército israelí «extenderá y profundizará sus operaciones en Gaza mientras sea necesario», advirtió el ministro de Defensa, Ehud Barak. «Debemos saber que esto no será de corta duración y que no será fácil», agregó.
En esa línea, la ministra de Relaciones Exteriores de Israel, Tzipi Livni, quien espera ser electa primera ministra en las elecciones en febrero, descartó una invasión a gran escala con el afán de restaurar el control de su país sobre el bloqueado territorio, que durante años estuvo poblado de asentamientos israelíes. «Nuestra meta no es reocupar la Franja de Gaza», afirmó al programa «Meet the Press» de la cadena estadounidense NBC.

Lograr seguridad

Mark Regev, portavoz del premier Ehud Olmert, dijo por su parte que Israel presionaría con su campaña «hasta que tengamos una atmósfera de seguridad en el sur, cuando la población ahí no viva más en el terror y el temor de los constantes ataques con proyectiles».
A pesar de las críticas recibidas, especialmente en Europa, Israel ratificó que la ofensiva está destinada a acabar con los disparos de cohetes desde la Franja de Gaza contra su territorio, que iban en aumento desde que la agrupación islamista puso fin a la tregua el 19 de diciembre.
Ayer, la aviación israelí llevó a cabo una serie de ataques contra túneles de contrabando en el sector de Rafah, en la frontera entre la Franja de Gaza y Egipto, según fuentes militares. Como consecuencia de la operación, cuatro personas murieron y 22 resultaron heridas. Para el gobierno de Ehud Olmert, los túneles permiten introducir armas a Hamás, que asumió el control de Gaza en junio de 2007.
Al menos 500 personas que huían del bombardeo lograron ingresar a Egipto a través de agujeros provocados en un muro fronterizo cercano al paso de Rafah, dijeron fuentes policiales.
En medio del caos, las fuerzas de seguridad del movimiento islamista Hamás mataron ayer a un soldado egipcio e hirieron a otro en una pierna, afirmaron medios de comunicación locales. En tanto, una veintena de cohetes fueron lanzados desde la Franja de Gaza contra el sur de Israel, sin dejar víctimas. Uno de ellos, de tipo Grad, alcanzó por primera vez Gan Yavné, cerca del puerto de Ashdod, a más de 30 km de Gaza, según los servicios de emergencia hebreos.
Varios ataques aéreos fueron señalados en el territorio palestino, en particular, contra el «Saraya», un complejo que alberga la principal prisión de Gaza y un cuartel general de los servicios de seguridad de Hamás. Al cierre de esta edición, aviones de guerra israelíes habían bombardeado la Universidad Islámica, un importante símbolo cultural para Hamás.
Ante la ofensiva, el portavoz de Hamás Fawzi Barhoum instó a los grupos palestinos a usar «todos los medios disponibles, incluyendo operaciones de martirio», en una referencia a atentados suicidas en Israel, para «proteger al pueblo palestino». La violencia se expandió a la ocupada Cisjordania, donde soldados israelíes abrieron fuego contra manifestantes que lanzaban piedras. Funcionarios médicos palestinos dijeron que una persona murió.
Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA

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