26 de mayo 2016 - 00:00

Israel gira más a la derecha y recibe rechazo de Obama

Avigdor Lieberman y Benjamín Netanyahu sellaron ayer un pacto que podría condenar definitivamente la solución de los dos Estados en el conflicto palestino, advirtieron EE.UU. y movimientos pacifistas israelíes.
Avigdor Lieberman y Benjamín Netanyahu sellaron ayer un pacto que podría condenar definitivamente la solución de los dos Estados en el conflicto palestino, advirtieron EE.UU. y movimientos pacifistas israelíes.
Jerusalén - El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, consiguió estabilizar su Gobierno al incorporar a la formación ultranacionalista Israel Betenu, de Avigdor Lieberman, en una decisión por la supervivencia política con la que aplaca una posible rebelión dentro del ala más derechista de su propio partido, el Likud, pero que despertó en Estados Unidos "dudas legítimas" sobre el compromiso en la solución de dos Estados con Palestina.

El pacto político, firmado ayer por Netanyahu y Lieberman, quien asumirá el Ministerio de Defensa, supone un refuerzo vital de seis escaños para la coalición que encabezaba el primer ministro desde las elecciones de marzo de 2015, y que hasta ahora aglutinaba a 61 diputados de un total de 120 en la Knesset (parlamento), una exigua mayoría absoluta.

"Desde que creé este Gobierno dije que mi intención era ampliarlo, por eso hoy doy una cálida bienvenida a Lieberman y a los miembros de su grupo", dijo el premier en una breve ceremonia que tuvo lugar en la sede parlamentaria. "No es ningún secreto que teníamos nuestras diferencias, pero eso es parte de la vida política", se justificó ante las críticas de los últimos días en los medios de comunicación, que le recordaban que Lieberman había dicho que no se podía "confiar" en él como jefe de Gobierno.

Estados Unidos declaró ayer que la integración del nuevo Ejecutivo de derecha de Israel suscita "dudas legítimas" sobre su compromiso con la solución de dos Estados en el conflicto con los palestinos.

En un inusual comentario sobre asuntos políticos de un país aliado, el vocero del Departamento de Estado, Mark Toner, dijo que Washington ha "visto informes provenientes de Israel describiéndolo como la coalición más derechista de la historia de Israel". "También sabemos que muchos de sus ministros dijeron que se oponen a la solución de dos Estados. Esto suscita dudas legítimas sobre la dirección que tomará, agregó.

Lieberman, quien fue mentor y luego ministro de Relaciones Exteriores de Netanyahu, es una figura rechazada por los palestinos. "Este Gobierno acarrea una amenaza real de inestabilidad y de extremismo en la zona", dijo el número dos de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Saeb Erakat.

Por su parte, el movimiento islamista Hamás que dirige la Franja de Gaza denunció el retorno de Lieberman como "una escalada en el racismo y en el extremismo".

El líder de Israel Betenu dirigirá el segundo ministerio más importante de Israel, superado sólo por el cargo de primer ministro, y el primero en presupuestos, alrededor de 55.000 millones de shékels anuales (12.790 millones de euros o 14.473 millones de dólares).

Su entrada en funciones erizó también la piel a los miembros del campo pacifista en Israel, que advierten de una posible radicalización del Ejecutivo.

En ese sentido, el diario Yediot Aharonot publicó una caricatura de dos soldados egipcios ante la presa de Asuán preguntándose: "¿La bombardeará?", en alusión a unas amenazas proferidas en ese sentido por Lieberman hace más de quince años y a otras declaraciones igualmente agresivas.

Fuentes en su partido recuerdan no obstante que, lejos de los estigmas y "caracterizaciones" en los medios de comunicación, en realidad Lieberman demostró ser el "adulto responsable" en el anterior Gobierno israelí.

Frente a las críticas de la opinión pública sobre una posible radicalización, lo cierto es que Netanyahu hizo gala de su conocido talento de "supervivencia política", porque con los seis diputados de Israel Betenu no sólo diluye el efecto subversivo de algunos diputados rebeldes que surgieron en su coalición estos últimos meses y que piden su cabeza.

La duda es si con su estrategia de supervivencia a corto plazo no facultó a Lieberman para conseguir lo que, en este asalto, sus propios rebeldes no consiguieron, ocupar el cargo de primer ministro.

Agencias EFE y AFP

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