- ámbito
- Edición Impresa
Israel rechazó condiciones de EE.UU. y profundizó la crisis
Hillary Clinton reclamó ayer al Gobierno de Israel gestos concretos en favor de la paz con los palestinos, pero se topó con la renovada resistencia de Benjamín Netanyahu. El premier hebreo desea viajar la semana próxima a Washington para restañar la relación, pero no está claro que la Casa Blanca le dé el visto bueno.
Según indicó ayer el diario The New York Times en internet, «el disenso entre Estados Unidos e Israel sobre los asentamientos judíos en Jerusalén Oriental se agudizó después de que representantes del Gobierno israelí rechazaron los pedidos de Washington y expresaron irritación por el reproche público del Gobierno de (Barack) Obama al premier Benjamín Netanyahu».
Sobre la base de informaciones obtenidas a través de su corresponsal en Jerusalén, el periódico agregó que en el sitio web de la Israel Land Authority se anunciaron nuevas licitaciones para la construcción de 209 nuevas casas en el barrio de Neve Yaakov, zona nordeste de la histórica ciudad.
Estas informaciones, que constituyen un nuevo desafío, coincidieron con las declaraciones que el propio Netanyahu realizó a sus correligionarios del Likud: «La construcción continuará en Jerusalén, como ha sido el caso durante estos últimos 42 años». «El Gobierno de Israel probó en el último año su compromiso con la paz, tanto en palabras como en hechos», señaló en un comunicado de su oficina recogido por el diario Haaretz.
Pero fue el canciller ultraderechista Avigdor Lieberman quien ayer terminó por exponer la posición gubernamental. Las exigencias de detener los planes de construcción para Jerusalén Oriental «son irracionales en lo que a nosotros respecta», indicó el líder de Israel Beiteinu (Israel es Nuestra Casa). Este partido es uno de los pilares de la coalición oficialista, y está claro que en caso de que Netanyahu decidiera dar marcha atrás con el proyecto de construcción podría perder su apoyo vital para gobernar (ver aparte).
La crisis diplomática entre ambos países estalló la semana pasada, cuando el Gobierno de Netanyahu anunció la construcción de más de 1.600 viviendas en la parte árabe de Jerusalén en momentos en que el vicepresidente norteamericano, Joe Biden, se encontraba en Israel.
En ese sentido, Hillary Clinton subrayó que «nuestro objetivo es contar con el compromiso pleno de los israelíes y los palestinos» con el proceso de paz. La Casa Blanca, agregó, «espera» que una respuesta israelí repare el daño causado.
Según indicó ayer el diario Washington Post, poco después de conocerse el anuncio israelí, Clinton telefoneó a Netanyahu y mantuvo con él una conversación de 43 minutos en la que criticó la medida en términos inusualmente duros.
El periódico aseguró que la secretaria de Estado pidió a Netanyahu no sólo que cancele la construcción de las viviendas, sino también que haga un gesto «sustancial» hacia los palestinos y declare que las negociaciones de paz incluirán todos los «asuntos principales», incluido el estatus de Jerusalén. La negativa del país hebreo a renunciar a sus planes es un golpe a la estrategia del Gobierno de Barack Obama, que busca acercarse al mundo islámico tras el distanciamiento surgido en la «era Bush».
A raíz del anuncio de la construcción, la AP aseguró que se retiraría de las conversaciones indirectas de paz, cuya reanudación había anunciado EE.UU. apenas días antes.
En otro reflejo de la crisis, el enviado especial de Washington para Oriente Medio, George Mitchell, quien el último lunes debía haber comenzado una nueva visita a la región, anunció ayer que aplazaba su viaje. Pese a todo, Clinton buscó ayer ponerle paños fríos al conflicto y aseguró que los lazos entre Israel y EE.UU «son fuertes e indestructibles».
La secretaria de Estado y Netanyahu coincidirán este fin de semana en Washington, donde ambos tienen previsto participar en la reunión anual del lobby pro israelí estadounidense, AIPAC (American Israel Public Affairs Committee). Sin embargo, fuentes oficiales estimaron que en caso de que no se liberen tensiones antes del encuentro, el premier israelí no viajaría.
Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA

Dejá tu comentario