28 de diciembre 2016 - 00:00

Israel reta a la ONU: estudia ampliar asentamientos y congela trato con 12 países

El proyecto oficial habla de 618 viviendas, pero una ONG advirtió que el Comité de Planificación Urbanística promoverá la erección de 5.600 unidades.

Verdaderas ciudades. Las colonias instaladas en Cisjordania cuentan con todos los servicios. En Maale Edumim, fundada en 1976, habitan 33.000 personas en un territorio de más de 500 km cuadrados.
Verdaderas ciudades. Las colonias instaladas en Cisjordania cuentan con todos los servicios. En Maale Edumim, fundada en 1976, habitan 33.000 personas en un territorio de más de 500 km cuadrados.
Jerusalén - Israel aceleró ayer su ofensiva contra los países que avalaron del documento que condena los asentamientos en la Cisjordania ocupada con la confirmación de la construcción de nuevas viviendas en la zona, en momentos que la prensa local relató las dramáticas negociaciones del Gobierno de Benjamín Netanyahu mantuvo en las horas previas de la votación en la ONU con quienes promovieron el proyecto.

De acuerdo con información oficial, el país votará hoy la construcción de 618 nuevas viviendas en colonias de Jerusalén Este. El procedimiento se llevará a cabo en el Comité de Planificación Urbanística de Jerusalén, según una denuncia de la ONG Ir Amim y que más tarde fue confirmada por portavoces de la alcaldía como un procedimiento habitual.

Los proyectos de las 618 viviendas estaban previstos desde hace tiempo, aunque se teme que el vicealcalde de Jerusalén, Meir Turjeman, presidente del Comité, intente promover la aprobación de un paquete mucho mayor de 5.600 unidades, pese a la reciente resolución de condena del Consejo de Seguridad de la ONU que prohíbe a Israel construir en cualquier sitio ocupado en la Guerra de los seis días de 1967.

La resolución de la ONU, la primera sobre el conflicto desde 1979 -aunque no prevé sanciones-, insta a Israel a parar la actividad colonizadora en todo el territorio palestino de Cisjordania y en Jerusalén Este. Estados Unidos se abstuvo, lo que hizo posible la adopción del texto. Netanyahu criticó fuertemente al presidente Barack Obama y lo acusó de fraguar un "golpe antiisraelí vergonzoso".

En se marco de tensiones, funcionarios israelíes anunciaron ayer a la cadena de noticias CNN que el premier ordenó a su Cancillería reducir temporalmente las relaciones con 12 de los 14 países que ayudaron a aprobar el texto y con los cuales Israel tiene relaciones diplomáticas. Los vínculos laborales con las embajadas de esos países -Reino Unido, Francia, Rusia, Japón, Angola, Uruguay, Senegal, China, Ucrania, Egipto, España y Nueva Zelanda- serán suspendidos temporalmente, revelaron.

Asimismo, Netanyahu no se reunirá con sus cancilleres y sus embajadores no serán recibidos en la Cancillería isrealí. Además, se restringirán los viajes de ministros a esos países, aunque los embajadores israelíes allí seguirán trabajando con los gobiernos locales, agregaron las fuentes.

El sábado pasado, Netanyahu ordenó a la Cancillería revisar los vínculos con la ONU y dejar de financiar inmediatamente a varios de sus organismos. Además, 10 embajadores en Israel fueran convocados, bajo órdenes del mandatario, al Ministerio de Relaciones Exteriores para un reto personal sobre la votación. Además, Israel llamó a consultas sus embajadores en Nueva Zelanda y Senegal (dos de los países que presentaron el proyecto) y canceló programas de ayuda con el estado africano.

Poco antes de la votación del viernes, Netanyahu activó negociaciones a contrarreloj para evitar que la medida sea aprobada. En ese sentido, el diario israelí Haaretz publicó que el primer ministro se comunicó con el canciller neozelandés, Murray McCully, a quien se dirigió en duros términos. "Esta es una decisión escandalosa. Estoy pidiendo que no la apoyen ni la promuevan", de acuerdo con fuentes gubernamentales. "Si continúan, será una declaración de guerra. Habrá una ruptura en las relaciones y habrá consecuencias".

Asimismo, de acuerdo con el periódico The Guardian, Netanyahu no piensa reunirse con su homóloga británica, Theresa May, aunque no hubo confirmación oficial de esta información. De acuerdo con versiones de la prensa israelí, fue Londres quien movió los hilos para que Nueva Zelanda presente el proyecto. Desde que en 1980 el Parlamento israelí aprobó una resolución que declaraba a Jerusalén -incluida la mitad oriental- como capital "eterna e indivisible" de Israel, quedó verificada de facto la anexión de esa parte ocupada en 1967, en la que viven 300.000 palestinos. De hecho, la municipalidad de Jerusalén gestiona la ciudad como una sola entidad, aunque la comunidad internacional no reconoce la anexión.

Además del reto que significó la resolución 2334, la conferencia internacional sobre Medio Oriente, que debe ser organizada por Francia el 15 de enero, constituye otro problema diplomático para Israel. El Gobierno de Netanyahu teme que esta conferencia sea utilizada para tomar medidas suplementarias contra su Estado, que podrían ser sometidas al Consejo de seguridad de la ONU antes de la toma de funciones del presidente estadounidense electo Donald Trump el 20 de enero.

Agencias EFE y AFP,


y Ámbito Financiero

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