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Italcred ahora habla en inglés
Charles Kinzer
Charles Kinzer es graduado de Harvard y no habla español, pero se instaló en un departamento de Puerto Madero para manejar en la Argentina la inversión del fondo que comparte con sus compañeros de Boston Will Jimerson, Antoine Johnson y Meredith Marshall, que manejan activos por u$s 300 millones en inversiones tan disímiles como propiedades en Nueva York y supermercados en Sudáfrica, ambos ubicados en áreas de ingresos bajos.
«Por primera vez oí hablar de la Argentina cuando trabajaba para la presidencia de la República Dominicana; vine al país a mirar oportunidades de negocio, y me ofrecieron Italcred, que ya tenía alguna disputa familiar en su interior. Negociamos, y hoy tenemos el 95% de los votos y el 75% del capital de la empresa», cuenta Kinzer, que nació en San Diego pero vivió en Tokio y hoy considera a Ciudad del Cabo su hogar.
Italcred se mueve en el pantanoso y complicado terreno de las tarjetas regionales; casi un 90% de sus operaciones se hace en el Gran Buenos Aires; la mitad de ellas, en la zona sur. La tarjeta sólo se vende en sus sucursales y en sus seis franquicias; también procesan sus cupones y les pagan a los comercios a través del Supervielle, el Standard y el Patagonia.
Sus competidores no son Visa ni American Express, sino Tarjeta Naranja (del Galicia), Tarjeta Shopping (de Alto Palermo SA) y otras similares, que ya rondan el medio millón de plásticos. En el mercado se dice que Italcred vio reducir su cartera no sólo por la crisis, sino por la «interna» entre sus accionistas, algo que los nuevos dueños intentarán revertir.
«Pensamos usar la marca como plataforma para otros negocios; lo lógico sería pensar en una empresa de seguros y otra de cobro de deudas, pero no una para préstamos para la vivienda: sabemos lo difícil que es ejecutar una hipoteca impaga en la Argentina», revela Kinzer. «También apuntamos a crecer en el número de plásticos y en participación de mercado, pero todavía no queremos dar cifras sobre esos planes». Para eso, agrega, «somos conscientes de que debemos hacer un aporte significativo de capital. Lo bueno es que no sólo no despediremos a nadie, sino que estamos tomando gente». Entre los contratados se cuenta Gustavo Mathov, ex CFO de American Express.
El empresario -cuyos padres, dice, «activaron en el movimiento de libertades civiles» en su país- asegura que el hecho de apuntar al segmento más bajo del mercado «cumple con las dos tareas que me autoimpuse tras irme del área de private equity Credit Suisse: hacer empresas exitosas y a la vez cumplir con el deber de la responsabilidad social empresaria». Sin embargo, en el mercado financiero apuntan que muchas tarjetas como Italcred son las que aplican las tasas más altas.


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