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Italia enfrenta una era de incertidumbre con Berlusconi como su líder omnipresente
Ninguna de las agrupaciones se encamina a conseguir la mayoría y crecen las dudas sobre quién será elegido para ser primer ministro. Hay un 30% de indecisos.
FORTALECIDO. El ex primer ministro Silvio Berlusconi fue condenado por corrupción y no puede postularse para cargos públicos. Sin embargo, su figura volvió a cobrar peso en la vida política italiana.
Otra opción sería que los comicios acabaran en un punto muerto que forzara la celebración de nuevas elecciones antes de fin de año.
Los sondeos han estado prohibidos en las dos últimas semanas de campaña, pero antes de que entrara en vigor el veto, las encuestas daban al bloque de Berlusconi en torno al 40% de la intención de voto, situando el M5S y la alianza liderad por el PD por debajo del 30%.
Esas cifras son una prueba de la increíble resistencia de Berlusconi, tras ser condenado por fraude fiscal y expulsado del Parlamento en 2013, y someterse a una cirugía a corazón abierto tres años después. Además, corteja a los votantes con promesas no realistas, como bajar los impuestos y expulsar a 600.000 inmigrantes.
En su última reinvención de sí mismo, el político de 81 años se presenta como un estadista sabio y proeuropeo, en contraste con el M5S. "Soy como el buen vino, mejoro con la edad y ahora soy perfecto", llegó a decir este mes.
Pero el resurgir de Berlusconi no puede ser completo, ya que su condena le impide ocupar cualquier cargo público y por ello, aunque su coalición ganara, no podría convertirse en jefe de Gobierno. Sobre quién ocuparía ese cargo mantiene diferencias con su socio de coalición, el líder de la Liga Matteo Salvini, con quien también disiente en cuestiones relacionadas con la UE o el proteccionismo.
Con una tercera parte de los 51 millones de italianos llamados el domingo a las urnas, el resultado electoral sigue totalmente abierto, especialmente en las cambiantes regiones del sur, donde el M5S podría registrar avances históricos.
"El PD se desmorona, la carrera es ahora entre nosotros y el centroderecha", dijo a la radio estatal RAI el candidato a primer ministro del M5S, Luigi de Maio, un hombre de 31 años que no terminó sus estudios universitarios y que vicepreside la Cámara baja del Parlamento.
Di Maio, que casi siempre va de traje, sustituyó al cómico Beppe Grillo al frente del partido el año pasado y ha conducido a la agrupación de protesta hacia posiciones más moderadas, al abandonar por ejemplo sus planes de celebrar un referéndum sobre la salida del país de la zona euro. "Es hora de abrazar el cambio, porque ya no hay razones para temerlo", dijo Di Maio, prometiendo excluir de su equipo de Gobierno "los mismos rostros que han visto durante 20 años".
Para sus detractores, el principal punto débil del partido es su inexperiencia, que es exactamente a lo que apelan muchos de sus seguidores, que abogan por una limpieza en el escenario político marcado por la corrupción y que se ven atraídos por promesas como la introducción de una renta mínima para los pobres.
El PD, mientras tanto, debe luchar por el voto pese a los éxitos logrados durante su Gobierno: puede atribuirse la reducción en la llegada de barcos de inmigrantes de Libia y de sacar al país de una profunda recesión. "'¿Están ustedes mejor o peor que hace cuatro años?'. Esa es la pregunta que plantearemos" a los votantes, dijo Renzi a la prensa este mes, en un mensaje que sin embargo no pareció tener mucho efecto.
La economía italiana sigue a la zaga del resto de países de la UE y la mayoría del millón de empleos que Renzi se atribuyó son precarios y temporales, lo que ayuda a explicar que ese factor no beneficie mucho a su partido.
A la sangría de votantes de centroizquierda contribuyó también la escisión el año pasado del grupo Libres e Iguales y el golpe de imagen que supone la baja popularidad de Renzi, exacerbado por su derrota en el referéndum de reforma constitucional de 2016 que llevó a su dimisión. Las encuestas señalan que el PD tiene aún potencial de mejora si puede recuperar algunos votantes. Pero los resultados mostrarán si una figura tan polarizadora como Renzi era el hombre adecuado para esa tarea.
| Agencia DPA |


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