- ámbito
- Edición Impresa
Italia, furiosa con la UE: debe arreglarse sola con los refugiados
Durante una reunión de ministros de Interior de la UE en Luxemburgo, Italia se topó con un frontal rechazo a su plan, sobre todo de parte de Francia, Alemania y Austria.
El ministro italiano del Interior, Roberto Maroni, se preguntó incluso «si tiene sentido seguir» en el bloque, después de que sus socios le dijeran al país que «debe arreglarse solo» en la emergencia. El funcionario acusó a la UE y especialmente a Francia de falta de solidaridad.
En lugar de aceptar la inédita iniciativa de Roma, los ministros de Interior europeos sugirieron a Italia que emprenda la repatriación de esos inmigrantes a sus lugares de origen si es que no cumplen con los requisitos para pedir el asilo político en Europa.
En realidad, la idea de Berlusconi no se trataba de una amnistía generosa para miles de indocumentados norafricanos que actualmente se encuentran en su territorio, sino de una estrategia para repartir a los inmigrantes de forma más solidaria entre los 27 socios.
«Ha habido una opinión favorable a la iniciativa de Italia de trabajar juntamente con Túnez, pero no recabó apoyos en la cuestión de los visados», aseguró una fuente diplomática.
Roma propuso conceder visados temporales de estancia a un grupo de inmigrantes norafricanos que llegaron recientemente a sus costas (especialmente a la isla mediterránea de Lampedusa), y cuyo objetivo final era seguir el viaje hacia otros países de la UE, sobre todo a Francia. En las últimas horas llegaron al menos 650 inmigrantes a esta isla.
Italia pretendía de esta manera suavizar la tensión que existe en el país ante las nuevas oleadas de inmigrantes de África del Norte y subsaharianos y que Europa muestre su solidaridad aceptando acoger a algunos de estos inmigrantes, muchos de los cuales ya han sido expulsados de Francia, donde pretendían establecerse, y devueltos a Italia.
Desde que comenzaron en enero pasado las revueltas, cerca de 21.000 ciudadanos de Túnez y de otros países del Magreb han llegado a las costas italianas.
En medio de un tenso intercambio entre París y Roma por el flujo de emigrantes norafricanos, que ambos Gobiernos han convertido en motivo de disputa, varios países lanzaron sus dardos contra Maroni por haber sido el principal promotor de una iniciativa que calificaron de «irresponsable».
«Italia quiso jugar al ping-pong, pasando la pelota al campo de sus vecinos», se lamentó una fuente diplomática de la UE, que solicitó el anonimato.
Entre quienes protestaron con más fuerza figuran los ministros de Interior de Polonia, el Reino Unido, Francia, Alemania y Austria.
En otro orden, «los 27» aprobaron ayer una iniciativa conjunta para recibir a una cantidad limitada de refugiados subsaharianos de la frontera entre Libia y Túnez, por «motivos humanitarios».
España, Bélgica, Portugal o España figuran entre los socios de la UE que se han mostrado dispuestos a abrir sus fronteras. También acordaron aceptar determinados contingentes de emigrantes procedentes de Malta, que actualmente están hacinados en centros especiales en la exigua isla mediterránea.
«Malta es una isla muy pequeña con una capacidad limitada y debemos apoyar a este país», comentó la comisaria de Interior de la UE, Cecilia Malmström.
Según Malmström, Italia está «en su derecho» a expedir esos visados, que, sin embargo, no otorgan el derecho automático a moverse con plena libertad en el Espacio Schengen, donde no existen los controles intrafronterizos. Quienes logren esos visados temporales deben demostrar que tienen capacidad económica para subsistir, entre otras condiciones, si pretenden pasar a otros Estados.
Francia, subrayó la comisaria, también está en su derecho a reforzar (y dejar
sin vigor de forma puntual los acuerdos de Schengen) para evitar la entrada de ilegales.
Agencias DPA, AFP y EFE y Ámbito Financiero

