La minoría étnica respondió a la idea de un censo con una denuncia sobre la desaparición de 7.000 millones de euros otorgados por la Comisión Europea para mejorar sus condiciones de vida.
Roma - En un campamento de gitanos en las afueras de Roma, la vida transcurre como siempre a pesar de las amenazas de un controvertido censo étnico y de deportaciones masivas por parte del nuevo ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, medida rechazada por su aliado de Gobierno, la formación antisistema Movimiento 5 Estrellas (M5S), por ser inconstitucional.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Para Marcello Zuinisi, fundador y representante legal de Asociación Nacional Rom, una organización que defiende los derechos de los gitanos en Italia, se trata más de amenazas que de actos. "Conozco a Salvini. No creo que vaya a hacer nada. Sólo habla", sostuvo desde el campamento River Village, cerca de la circunvalación que rodea a la capital italiana, un lugar dominado por las autocaravanas y pequeños prefabricados estacionados sobre la tierra.
Como muchos campamentos de gitanos, se trata de un lugar completamente apartado de los centros residenciales y no cuenta con agua corriente ni cloacas.
El pedido de Salvini de hacer una evaluación de la situación de los campamentos de los gitanos, por considerarlos centros de delincuencia, fue rechazado tajantemente por Zuinisi.
"La agencia nacional de estadísticas realizó un amplio informe el año pasado sobre dónde y cómo viven las diversas comunidades gitanas", recordó. "Lo que sí es dramático es que no sabemos a dónde fueron a parar los 7.000 millones de euros otorgados a Italia por la Comisión Europea (órgano ejecutivo de la UE) para dar casa, trabajo, salud y escuela a las comunidades gitanas", denunció Zuinisi, quien pidió una investigación sobre el tema.
"Ni un centavo llegó. Ni una aspirina dieron", aseguró indignado.
El colectivo de los gitanos, especialmente los romanies, es uno de los enemigos públicos escogidos por Salvini para dar una explicación al complejísimo problema de inseguridad que padece Italia.
Su número parece sobredimensionado. Según la organización sin fines de lucro 21 de Julio, en Italia viven entre 120.000 y 180.000 romaníes, sinti y caminantes, de los cuales aproximadamente 16.400 residen en 148 campamentos reconocidos legalmente, como River Village, que se distribuyen en 87 ciudades y pueblos de todo el país.
El 43% son ciudadanos italianos, mientras que el resto proviene de países del este de Europa y unos 3.000 son apátridas.
A pesar de que los gitanos constituyen el 0,3% de la población de Italia, resultan odiados, discriminados y suelen ser acusados de robos de departamentos, de traficar con hierro y cobre y de otros delitos, por lo que no logran trabajos estables.
Dejá tu comentario