Primero Italia, y después otros países europeos y ONG llenaron el mar Mediterráneo de misiones de búsqueda y rescate que consiguieron salvar cientos de miles de vidas.
Pero los migrantes siguen ahogándose en la que se considera la ruta marítima más peligrosa del mundo. Y las autoridades italianas aseguran que el problema sólo puede afrontarse desde la raíz, con una mezcla de ayuda al desarrollo y a la seguridad que evite que los migrantes salgan de sus países.
En ese sentido, volvió a llamar a adoptar una propuesta italiana que sugiere que la UE podría ofrecer a las naciones africanas dinero y cuotas de acceso de trabajadores, estudiantes e investigadores a cambio de que esos países
endurezcan sus controles fronterizos. "O Europa o tendremos que hacerlo solos. No hay tiempo que perder", advirtió. Para Renzi, las visiones más lúcidas sobre el futuro de Europa las tuvieron dos ciudadanos que no son europeos. "Me refiero al presidente de los Estados Unidos (Barack Obama). Y al Obispo de Roma (el papa Fransisco)".
Italia propuso su plan para África en abril, como una especie de réplica del acuerdo UE-Turquía. Dicho pacto redujo significativamente el flujo de refugiados que llegan a Grecia, aunque recientemente el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, amenazó con bloquearlo si Bruselas no concede pronto el libre visado a sus ciudadanos para viajar por el bloque.
El plan italiano fue recibido en general de forma positiva tanto en las capitales europeas como por las organizaciones humanitarias. Pero, como suele ocurrir en la UE, los cambios llevan su tiempo y el Gobierno de Renzi se queja de que los avances son demasiado lentos.
"Todas las víctimas que estamos sacando del mar son la prueba de lo alejada y retrasada que está Europa en sus relaciones con los países africanos", afirmó el sábado el ministro de Interior italiano, Angelino Alfano, durante un acto en Lecce, en el sur del país. El funcionario intentó tranquilizar a la opinión pública asegurando que, a pesar de las tragedias de los últimos días, Italia no se encuentra ante una emergencia, ya que el número de llegadas se mantiene estable respecto al año pasado. A la vez, pidió negociar con Libia un "acuerdo serio para intentar contener las salidas".
El país norteafricano, situado frente a las costas de Italia, se encuentra sumido en el caos desde el derrocamiento de Muamar al Gadafi en 2011. Los traficantes de personas se aprovecharon de esa situación para ampliar libremente sus travesías hacia la otra costa.
Según el director de la misión libia de la Organización Internacional para las Migracio-
nes (OIM), Othman Belbeisi, en su país hay entre 700.000 y un millón de migrantes y refugiados, aunque "nadie sabe cuántos quieren ir a Europa".
A pesar de la insistencia de Roma no parece que vaya a pasar nada de forma inmediata. Su plan, Migrantion Compact, será discutido en la cumbre de la UE del 28 y 29 de junio, pero aunque saliese adelante, en Libia no hay un Gobierno creíble con el que negociar. Las organizaciones humanitarias sugieren desde hace tiempo otra opción: abrir rutas de migración legales, por avión o en ferries, para que la gente no tenga que arriesgar su vida en la búsqueda de asilo o de una vida mejor.
| Agencia DPA |


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