26 de octubre 2009 - 00:00

Izquierda festejó por anticipado

Montevideo (enviada especial) - Si en el centro de esta ciudad el de ayer parecía un domingo como otros, fue en el barrio La Teja, el corazón del Frente Amplio (FA), uno de los bastiones del oficialismo, donde se palpitó todo el folclore electoral, que tomó la forma de una verdadera fiesta. Mientras, en Pocitos, la expectativa era de los adherentes de la oposición.

En La Teja, al noroeste de Montevideo, una caravana de automóviles tapizados con las banderas rojas azules y blancas de la alianza gobernante recorrían la arteria Carlos María Ramírez. Al costado mucha gente se apostaba con reposeras, el infaltable mate y máscaras de José «Pepe» Mujica, en un ambiente decorado con pasacalles y pintadas.

Karen y Daniel estaban con sus dos hijos aplaudiendo a quienes pasaban. «Lo queremos a Pepe porque es natural, honesto. Los blancos metieron la pata», justificó la mujer. «Tras años de errores, el FA es la esperanza del pueblo. Mujica se expresa de tal forma que todos lo podemos entender», completa Daniel. Además de gorros, banderas y cornetas, la mayoría de los «tejanos» portaba un broche rosa, color de la campaña a favor de la anulación de la Ley de Caducidad (amnistía).

El matrimonio de María Lilia (59) y Carlos (57) se unió a la fiesta con la bandera tricolor al cuello. «Soy frenteamplista desde los genes, mi papá fue comunista toda la vida», afirmó ella. «Nos gusta este Gobierno porque está a favor de los trabajadores y de los derechos humanos», enfatizó su marido, nacido en la Argentina pero radicado en Uruguay desde hace 27 años.

El barrio La Teja es un fuerte polo obrero, estructurado en torno a la industria frigorífica. Cuna del presidente Tabaré Vázquez, también dio origen al Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros, del que Mujica formó parte.

El salto hacia el sur de la ciudad cambia el paisaje popular y con aroma a cancha por otro más sofisticado

y con vista al río. La euforia de La Teja contrastaba con la tranquilidad de Pocitos. Esta zona, junto con Carrasco, es el bastión de las simpatías por los tradicionales partidos Nacional y Colorado.

Catalina (55), ama de casa, volvía de votar y se dirigía a su domicilio en la Avenida Brasil. «Esperemos que gane (Luis) Lacalle, no queremos que alguien que no sepa controlar sus palabras, ni mida las consecuencias de sus exabruptos gobierne el país», aseveró.

«La gente no sabe lo que vota. No es Tabaré, es Mujica. Un ex tupamaro no puede gobernar», manifestó Gustavo (45), corredor de Bolsa. «Va a llevar a este país al socialismo», indicó luego de manifestar su preferencia hacia el colorado Pedro Bordaberry.

«Hay que dejar la ley donde la puso la gente, ya fue una decisión del pueblo, no entiendo por qué quieren sacarla a flote ahora», manifestó respecto del plebiscito sobre la amnistía.

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