Los religiosos asesinados tenían doble nacionalidad y, además de la israelí, tres eran ciudadanos estadounidenses y uno británico. Los cuatro habían emigrado a Israel desde sus países de procedencia y fueron enterrados a última hora de la tarde en el cementerio Guivat Shaul de Jerusalén, tras ser velados en un funeral que concentró a miles de miembros de la comunidad ultraortodoxa.
Los rabinos participaban en el rezo matutino de la sinagoga y escuela talmúdica Kehilat Bnei Torah, del barrio de Har Nor, en Jerusalén Oeste, zona habitada en su mayoría por judíos, cuando el templo fue asaltado a primera por dos palestinos, los primos Udai y Ghasan Abu Jamal.
El suceso culminó con la muerte de los jóvenes, vecinos del barrio de Jabal al Mukaber, en Jerusalén Este, quienes habían acudido a la sinagoga armados con cuchillos, un hacha y una pistola, informó la Policía. Además de las víctimas mortales, otras ocho personas sufrieron heridas de diferentes consideración: de acuerdo con el relato de testigos, algunas víctimas sufrieron amputaciones de sus extremidades.
"Nos encontrábamos en mitad del rezo de la mañana. Es un momento en el que nadie se mueve. El primero de ellos avanzó con una pistola en la mano, se acercó a la gente y comenzó a disparar", describió Yosef Posternak, de 45 años y oriundo de la Argentina que se encontraba en el interior del templo.
"Giré por el sonido de los tiros y vi a un segundo hombre con un gran cuchillo de carnicero que empezó a atacar", añadió el testigo que logró resguardarse en la cocina del centro, donde permaneció escondido hasta que unos 15 minutos después fue rescatado por la Policía.
Resultó llamativo para los observadores la difusión por parte del Gobierno israelí de imágenes de la escena del crimen y sus víctimas, usualmente privadas al ojo público.
Mati Goldizt, jefe de los servicios de la unidad de rescate y recuperación Zaka describió la escena como "complicada y horrible". "Cuando llegamos nos encontramos con el resultado del tiroteo. Me recuerda a lo sucedido hace seis años", añadió en alusión al atentado en el centro rabínico Mercaz Harav Kook de Jerusalén en marzo de 2008, cuando un palestino mató a ocho personas que oraban. Al cierre de esta edición, la Policía informó a los medios que uno de los policías que había neutralizado a los atacantes, murió por las heridas recibidas.
El primer ministro Benjamín Netanyahu, afirmó que el ataque es producto "de las provocaciones lideradas por Hamás y Abu Mazen (el presidente palestino, Mahmud Abás), que la comunidad internacional ignora de forma irresponsable". "Responderemos con puño de acero a este brutal asesinato de judíos", advirtió. "Estamos en un combate por Jerusalén, nuestra capital eterna", recalcó. Israel considera Jerusalén su capital "eterna e indivisible", pese a que la comunidad internacional no la reconoce como tal, y exige que la ciudad -ocupada desde 1967- sea compartida con el futuro Estado palestino.
Abás, por su parte, condenó los hechos -por primera vez de forma explícita en los últimos meses- y pidió el fin de lo que denominó "las provocaciones de colonos judíos y del Gobierno de Israel". En un comunicado, Abás agregó que que "la Presidencia palestina condena toda forma de ataque que tenga como objetivo a civiles sin importar quien lo haya cometido".
Desde la Franja de Gaza, Hamás en cambio justificó el ataque y la matanza. El portavoz de la organización, Mushir al Masri, tildó el episodio como "una venganza heroica y rápida por la ejecución de Yusuf al Rumani", un conductor de autobús palestino encontrado muerto el lunes en Jerusalén. La familia de al-Rumani considera que fue asesinado por colonos ultraortodoxos, mientras que la Policía asegura que las pericias indican que fue un suicidio.
En tanto, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, al igual que otros dirigentes mundiales, condenó de manera "contundente" el "horrendo" atentado del que dijo "no hay y no puede haber justificación para estos ataques contra civiles inocentes" y pidió que se "rebajen las tensiones".
Desde el fin del conflicto bélico en la Franja de Gaza, en agosto pasado, han aflorado el recelo y provocaciones mutuas entre las dos comunidades en Jerusalén. Entre octubre y noviembre murieron tres israelíes y una ecuatoriana atropellados por automóviles conducidos por palestinos, al tiempo que un rabino fue tiroteado y herido grave.
| Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA, y Ámbito Financiero |


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