- ámbito
- Edición Impresa
Jerusalén retrocedió a sus días más violentos: cien heridos y un muerto
La ciudad vieja de Jerusalén volvió a ser escenario ayer de violentos enfrentamientos entre militantes nacionalistas palestinos y policías israelíes. El «Día de la Ira» fue convocado por el grupo terrorista Hamás.
Los dueños de los pocos negocios de la Ciudad Vieja que se atrevieron a abrir servían el café con los ojos pegados a la televisión mientras el resto se agolpaba a las puertas de la mezquita de Al Aqsa, amurallada por una pila de policías israelíes que iba dejando paso por cuentagotas a los mayores de 50 años.
Oraciones
Mientras las restricciones al paso eran en una puerta motivo de violentos enfrentamientos, en otra dibujaba una fotografía mucho más civilizada: niños y mayores se colocaban silenciosamente en fila y rezaban levantándose y arrodillándose repetidas veces a los pies del Cuerpo de Policía que guardaba la mezquita.
Contenedores quemados, forcejeos con la Policía para cruzar los puestos, piedras y fuegos artificiales, eran las armas de grupos de jóvenes palestinos que se enfrentaban con la Policía con las cabezas cubiertas. Mientras, la Policía israelí trataba de disuadirlos con gases lacrimógenos, balas de goma y bombas de estruendo.
Algunas de las cargas policiales en Wadi Jos, Ras el Amud y en Qalandia terminaron con varios detenidos. El único muerto, afirmó la Estrella de David, se registró en el puesto de control de Qalandia.
Este puesto, como todos los de Cisjordania, mantiene estrictamente cerrado el paso a los palestinos que se dirigen a Jerusalén y a Israel desde el pasado jueves para evitar una respuesta masiva a las llamadas de los grupos islámicos que han llamado días atrás a «defender» Al Aqsa.
El grupo terrorista e islamista Hamas declaró ayer el «Día de la Ira» y se sumó al encargado de los Asuntos de Jerusalén del partido laico Al Fatah, que controla Cisjordania, Jatem Abd el Kader, que el domingo ya había llamado a los palestinos a «reunirse en Al Aqsa para salvarla» ante cualquier «intento de Israel de destrozarla». Los rumores esta vez tenían que ver con la inauguración de una nueva sinagoga inaugurada a apenas 400 metros de la Explanada de las Mezquitas, donde se sitúan Al Aqsa y la emblemática Cúpula de la roca.
Tres veces destruida, la sinagoga, conocida como Hurva, ha sido restaurada y fue reinaugurada por los judíos el lunes, mientras los árabes lo veían como una amenaza ante la posibilidad de que grupos de judíos se acercasen a Al Aqsa y reivindicasen la Explanada, donde yacía el segundo Templo judío, como lugar santo judío. Además, Hamas denunció que los trabajos para su reapertura pueden dañar Al Aqsa.
Grupos de judíos ortodoxos creen que el Templo de Jerusalén debe ser reconstruido, lo que supondría la destrucción de Al Aqsa, ubicada también en la explanada.
El ex primer ministro de la Autoridad Palestina (AP), Ahmed Qurei, advirtió ayer de que «si la situación continúa en este nivel, independientemente de que tomemos la decisión o no, la tercera intifada arrancará». Qurei hizo además referencia a la continuidad de las construcciones judías en Jerusalén oriental, zona ocupada por Israel desde 1967 y considerada por los palestinos como la capital de su futuro Estado, tema que provoca una aguda crisis entre Estados Unidos e Israel (ver aparte).
Agencias DPA, EFE y AFP

Dejá tu comentario