22 de julio 2016 - 00:00

Jesús ratificó que vio a López “revolear bolsos” y saltar el portón del monasterio

Jesús Ojeda describió el procedimiento en el cual se arribó a la detención del exfuncionario K con u$s9 millones. Su abogado dijo que “un sector de los servicios de inteligencia lo siguió de forma ilegal”. Hoy declaran las “hermanas” María y Marcela, que estaban en el convento.

Testigo. Jesús Ojeda declaró que vio a López tirando los bolsos.
Testigo. Jesús Ojeda declaró que vio a López tirando los bolsos.
 A la inversa del relato bíblico, Jesús terminó por complicar a José. Jesús Ojeda, el pollero que fue testigo y realizó el llamado al 911 que derivó en la detención del exsecretario de Obras Públicas José López en un monasterio de General Rodríguez prestó ayer testimonio ante el juez Daniel Rafecas. Ratificó que vio a López revoleando los bolsos -que contenían u$s9 millones- y que saltó el portón del convento. Además agregó que, con anterioridad al episodio, había visto "autos de alta gama" estacionarse en el lugar. Hoy declaran las dos "nuevas" monjas que estaban en el lugar cuando ocurrió la detención. El abogado del exfuncionario sostuvo que él está "convencido" de que lo seguían servicios de inteligencia.

Secuencia

Ojeda declaró a Rafecas que llamó al teléfono de emergencias en la madrugada del 14 de junio, pasadas las 3.15 y que 15 minutos más tarde llegó la Policía, algo que en realidad ocurrió a las 3.50. Sostuvo que se despertó al escuchar ruidos en el exterior, y creyó que podrían estar robándole la camioneta que utiliza en el reparto de venta de pollos. Por eso se asomó a la ventana y vio a un hombre arrojar "bolsas negras" por encima del portón del monasterio de Nuestra Señora de Fátima. Sin inmutarse ante la presencia del testigo, sostuvo que el exfuncionario K saltó por encima del portón de ingreso. Afuera había quedado, según la declaración, la Chevrolet Meriva de López con el motor en marcha, las luces encendidas y las puertas abiertas. Tras ese episodio, Ojeda dijo que llamó al 911 y cuando llegó la Policía les relató lo ocurrido y les pidió que ingresaran al convento para revisar que no hubiera ningún problema con las monjas que viven allí, algo que los efectivos policiales le dijeron que no estaban en condiciones de hacer.

El final del episodio fue la detención de López, una vez que efectivos de la Policía Bonaerense lograron ingresar a la finca, pese a la resistencia de las monjas, que afirmaban que no había ningún intruso, como se había denunciado al 911. Los policías -según su propio relato- atravesaron los 100 metros que separan al portón de entrada de la casa principal (donde no hay registro fílmico de cámaras) y detectaron que había un hombre comiendo bizcochos. Antes de ingresar a la casa, vieron el arma y fue allí que decidieron detenerlo.

Desde entonces, se encuentra preso, primero por portar un arma de guerra y luego por enriquecimiento ilícito. Ojeda, luego relató que a las seis menos diez se fue del lugar para buscar a su esposa y regresó al convento. Ahí la Policía le pidió que oficie como testigo del acta del procedimiento. Es en ese momento cuando vio el arma Sig Sauer calibre 22 con el cargador apoyada en el piso. Ojeda, que presenció la detención de López, y la apertura de los bolsos en los cuales se encontraron casi u$s9 millones, relató además que vio -con anterioridad a los hechos- mucha gente llegar al convento con autos importantes y camionetas. Y que lo veía porque desde su casa se ve el monasterio. El testigo declaró que nunca antes había ingresado al predio pero que los domingos solía asistir mucha gente, algunos incluso en "autos y camionetas de alta gama", pero, reconoció, que no conocía a los asistentes.

Hoy, las "nuevas" monjas

La declaración de Ojeda en los tribunales de Comodoro Py, se extendió por dos horas. A ese mismo juzgado concurrirán hoy a prestar declaración testimonial las "hermanas" María y Marcela, que también viven en el Monasterio Nuestra Señora del Rosario de Fátima junto a Alba e Inés, las otras dos religiosas, que están citadas a declarar en calidad de imputadas. Una de esas dos religiosas, Marcela, dijo que fue ella junto con Inés, quienes estaban en el lugar cuando llegó López con los bolsos llenos de dólares. Según Ojeda, las monjas estaban tranquilas, no transmitían nerviosismo, pero Inés no lo miraba con buen semblante.

Servicios

En tanto, ayer Fernando García, el nuevo abogado contratado por López dijo que su defendido le aseguró que era objeto de un seguimiento "ilegal" realizado por los servicios de inteligencia.

"Textual, lo que dijo López, es que un sector de los servicios de inteligencia lo siguió de forma ilegal", sostuvo el letrado, quien sin embargo, aclaró que "no habló de la Secretaría de Inteligencia, porque si el organismo hubiera actuado lo hubiera hecho dentro de una actividad lícita".

Desde hoy, el juzgado que comanda Rafecas comenzará a analizar el contenido de la CPU secuestrada el miércoles en el allanamiento al monasterio, y comenzará el peritaje de los documentos hallados en las dependencias del fallecido arzobispo Rubén Di Monte que, en principio, probaría la relación existente entre el religioso y López, a través de contratos de obra pública facilitados por el exfuncionario desde la cartera que condujo por 12 años.

Dejá tu comentario