En "El abuelo que saltó por la ventana y se largó, Jonas Jonasson cuenta de un hombre que, a punto de que le celebren sus cien años, escapa por la ventana del geriátrico y deja pagando a los invitados, los periodistas y el alcalde. Al llegar a la estación de ómnibus, dispuesto a seguir huyendo, un muchacho que le pide que le cuide una valija. Cuando llega el ómnibus como el tipo no volvió, el viejo decide llevarse la valija, que luego verá que contiene 50 millones. Así se inicia la persecución por miembros de la banda Never Again, y por la policía que cree que el viejo fue secuestrado y él sumando cómplices por el camino.
A la vez se va sabiendo que en el pasado su espíritu inconformista, enemigo de la política y la religión, lo llevó a diversos países y le hizo salvarle la vida a Franco sin saberlo, participar en la creación de la bomba atómica, conocer a Mao, De Gaulle Churchill, Stalin y ser encerrado en un Gulag, entre otras cosas.
Con ese primer libro, el periodista y productor de TV Jonas Jonasson consiguió un éxito rotundo, fue traducido a 35 idiomas, a esta altura lleva vendidos más de 6 millones de ejemplares, ganó el premio Libro del Año y el de los Libreros de Suecia, su libro fue llevado rápidamente al cine (se convirtió en la película más taquillera de la historia del cine de su país) y, fundamentalmente, mostró que en los países nórdicos no sólo se escribe una admirable novela negra, sino que también pueden dedicarse a renovar el humor. En realidad a hacer su propia versión de ese humor inglés que va de Tom Sharpe a The Monthy Python, y que en español practicó entre otros Enrique Jardiel Poncela, y la éxitosa opera prima de Jonasson tiene un curioso parecido con la novela de Osvaldo Soriano donde el padre del protagonista escapa de un hospital. El escritor sueco no podía abandonar lo que le estaba sucediendo y rápidamente la emprendió con otra historia que tuviera una estructura semejante. Así fue como escribió "La analfabeta que era un genio de los números", que esta vez salió casi de inmediato en español.
La novela comienza señalando que "la posibilidad estadística de que una analfabeta de Soweto de la década de 1960 sobreviva y se encuentre un día subida a un camión de reparto de papas en compañía del rey y el primer ministro suecos es de una entre 45 billones 766 millones 212.810", Y esto es según los cálculos de Nombeko Mayeki, es decir la susodicha analfabeta que es protagonista de la novela, una chica negra de 14 años dedicada a vaciar letrinas de la villa miseria del Soweto, el gueto infame de Johannesburgo, en medio de un feroz apartheid. Es huérfana de padre desde los 10 años y su madre cuando comienza la historia se suicida, dejándola totalmente sola. La chica no sabe leer ni escribir, pero tiene una poderosa inteligencia, dotes prodigiosas para la matemática, una capacidad increíble para aprender idiomas. Lo primero que busca es alguien que le enseñe a leer, y da con un viejo pícaro, que no sólo le enseña sino que, al ser asesinado por ladrones que no logran el tesoro que era su objetivo, ella se queda de improviso con una bolsita repleta de diamantes, y escapa jurándose no volver jamás a Soweto. Acá el autor retoma el mecanismo de la huida y la persecución.
La legislación racista sudafricana, luego de ser atropellada por el auto conducido por un blanco, la lleva a tener que servirle. Se trata de un ingeniero que trabaja en una bomba atómica. El autor reconoció que el punto de partida de esta historia fue descubrir que, "a fines de los años 70 y comienzos de los 80, coincidieron en Suecia dos de las estupideces humanas más necias: el apartheid como arma política y la construcción de armas de destrucción masiva". La historia se vuelve absolutamente disparatada, con comerciantes chinos y miembros del Mossad, entre otras diversiones, lleva de la sonrisa a las carcajadas pero, como en su primera novela, peca de la necesidad de engordar él libro y hay páginas para descartar que pueden hacer dejar momentáneamente la novela de lado.
| M.S. |



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