12 de agosto 2016 - 00:00

José López dijo que u$s9 M en bolsos “pertenecían a la política”

Aseguró que más adelante podrá “dar detalles” del origen de esos fondos, que negó como propios, pero atribuyó, sin mencionarlo, al kirchnerismo. Se dijo presionado por servicios de inteligencia y desligó a monjas y esposa.

De traje. Custodiado por cinco agentes del servicio penitenciario, el exfuncionario subió al tercer piso de los tribunales de Comodoro Py esposado, con chaleco antibalas y casco, pero de traje. Dijo haber perdido 17 kilos.
De traje. Custodiado por cinco agentes del servicio penitenciario, el exfuncionario subió al tercer piso de los tribunales de Comodoro Py esposado, con chaleco antibalas y casco, pero de traje. Dijo haber perdido 17 kilos.
José López anunció que está dispuesto a no caer solo en desgracia, luego de haber sido encontrado tratando de esconder casi u$s9 millones en un convento de General Rodríguez. Dijo ante el juez federal Daniel Rafecas -en lo que fue ayer la primera indagatoria en la que accedió- que el dinero guardado en bolsos era "de la política", lo que impacta de lleno en el corazón del Frente para la Victoria, al cual tributó luego de más de 12 años de desempeñarse como secretario de Obras Públicas en los gobiernos de Néstor y Cristina de Kirchner. Confirmó que se sentía seguido por servicios de inteligencia, pero desligó a su esposa y a las monjas del monasterio de sus acciones. Aunque advirtió: "Yo, cuando tenga la fortaleza física, psicológica y espiritual necesaria, voy a dar todos los detalles". Consciente de su situación, López con esa declaración se convirtió en un hombre bomba para el kirchnerismo.

"Lo que voy a decir por ahora con respecto a ese dinero es que ese dinero no me pertenecía, ese dinero pertenecía a la política", aseguró el detenido exfuncionario sobre los bolsos.

En tanto, Rafecas solicitará que le sea remitido el celular marca iPhone que utilizaba el detenido exsecretario para proceder a su "apertura" (aportó la clave para desbloquearlo) y citará a prestar declaración testimonial al parlamentario del Mercosur Alejandro Kral, quien fue mencionado por López en las cuatro horas que duró su declaración. "Un parlamentario (Karlen) me dijo: 'A vos, a mí, a Rossi y a otros parlamentarios más los están investigando'; eso me lo dijeron fuentes allegadas al Gobierno, del servicio de inteligencia. Yo tomé nota de lo que me había dicho", aseguró para expresar su paranoia la madrugada del 14 de junio pasado. Vio mucha gente en su casa de Dique Luján y dijo recibir otras advertencias. Aseguró que tomó su arma como protección pero recordó que en ese instante, que estaba con la carabina en la mano, escuchó una voz masculina que le decía: "Te va a pasar lo mismo que al 'Lauchón'", en alusión a Pedro Viale, el espía que reportaba a "Jaime" Stiuso y fue asesinado por fuerzas especiales de la Policía Bonaerense en un operativo por drogas. "Yo solté la carabina y le dije: 'No soy Nisman, no me voy a suicidar'", aseguró.

"Ingresé a la casa principal, a ese lugar inaccesible que nadie sabía, en mi habitación en el primer piso, que hay como una ventana por donde se accede al lugar donde está el tanque de agua, estaban ahí los bolsos, en un lugar tapados, como en un falso piso. Tomé los bolsos y los bajé, recordó López. Su relato incluyó pasajes donde dijo oír voces que lo interpelaban, ver bruma en las habitaciones de su casa, música que lo seguía mientras deambulaba por las habitaciones. "Quiero aclarar que no había tomado absolutamente nada. Ni drogas, ni alcohol, ni pastillas. Llevé el arma conmigo, supongo, para defenderme a lo que yo esperaba enfrentarme, no sé qué o quiénes serían. Cuando yo busco la pistola Glock, tenía intenciones de matarme", aseguró.

"La sensación era como de ir en un sueño, en una nube, como que no era yo. Cuando salí de mi casa no tenía un rumbo ni destino fijo", indicó sobre sus pasos previos a terminar en el convento donde dijo que se sentía "en paz". Desligó a las monjas del conocimiento de lo que había en los bolsos, sostuvo que a su llegada al lugar vio pasar una camioneta con seis personas a bordo que le hicieron gestos como si estuviera siendo filmado. También afirmó que su esposa tampoco sabía qué ocurría porque no le atendió el teléfono.

Custodiado por cinco agentes del servicio penitenciario, López, de chaleco antibalas, casco, esposado pero de traje, arribó al despacho de Rafecas, en el tercer piso de los tribunales de Comodoro Py. La convocatoria era para que justifique la propiedad de la casa en Dique Luján, que la Justicia sospecha que tenía mediante testaferros. Pero López aseguró que quería hablar de la noche de su detención.

"En primer lugar quería decir que estaba muy ansioso para estar frente al juez en este momento. No como la primera vez, en la que estaba fuera de mí, no estaba en mi sano juicio", fueron las primeras palabras que pronunció el imputado, que desconoció su decisión de nombrar como abogada a Fernanda Herrera, su primera defensora "hot" de quien se desvinculó hace unas semanas.

Por las características de sus dichos se prevé que a cualquiera a quien acuse en sede judicial puede disparar un proceso de inversión de la prueba, sea verdad o mentira. El primer dato que denota la actitud del exfuncionario es que no admitió como propio el dinero, sino que apuntó a su propia fuerza política.

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