Gradualismo. Pereira cree que es necesario que la Argentina reduzca su déficit fiscal. Pero advierte que esto debe hacerse de manera “gradual”.
La voz del JP Morgan tiene el poder de mover los mercados: el mero anticipo que hizo este banco estadounidense, la semana pasada, de que incluiría a la Argentina en su indicador de "mercados emergentes, alcanzó para prolongar hasta los 10 días el rally alcista de la Bolsa porteña. Con todo, su visión optimista parece tener algunos matices. El economista jefe para América Latina, Diego Pereira, dialogó ayer con Ámbito Financiero sobre la decisión que tomaron respecto del país, puso en duda las metas planteadas por el Gobierno para 2017 y alertó sobre la necesidad de que se reduzca gradualmente el déficit fiscal.
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Periodista: ¿Cuáles son sus perspectivas sobre la Argentina? ¿Qué cambió para empezar a incluirla entre los emergentes?
Diego Pereira: Nosotros mantenemos nuestra visión constructiva con respecto a la economía real. Creemos que Argentina crecerá 3,2% este año y 3,3% en 2018, dejando atrás cinco años de estancamiento. La remonetización de la economía gracias a que el banco central volvió a imponer tasas de intereses reales positivas, la reapertura de los mercados financieros internacionales, el abandono de controles de capital y la corrección de precios relativos sientan las bases para que la Argentina vuelva a crecer sostenidamente. A esto se suma la amnistía fiscal, que aunque de manera aún parcial debería trasladarse en una mejora en las expectativas económicas y un respiro clave para las cuentas del Tesoro este año. Fue justamente el abandono de los controles de capital remanentes (la regla de los 120 días) lo que abrió la puerta a que Argentina sea incluida en el índice de deuda emergente en moneda local de JP Morgan.
P.: ¿Dejó de ser una preocupación el déficit fiscal?
D.P.: En toda economía es una preocupación que exista un desequilibrio fiscal primario mayor a 2 o 3% del PBI. En el caso de Argentina, nosotros creemos que el 2016 cerró con un déficit fiscal primario del 5% del PBI (excluyendo también los ingresos por blanqueo). Por ende, se requiere de una postura determinada de consolidación fiscal, con objetivos de corto, mediano y largo plazo para que se vuelva a crecer sostenidamente. Para generar credibilidad y mayor previsibilidad, la consolidación debe hacerse de manera gradual, con el Gobierno explicitando claramente los objetivos y medidas en esa dirección. El Tesoro necesita ayudar al banco central.
P.: ¿En qué medida creen que van a afectar a la Argentina el efecto Trump y la suba de tasas de la Fed?
D.P.: La suba de tasas de la Fed encarece el costo de financiamiento de corto plazo, y tiende a fortalecer al dólar. Las necesidades financieras de Argentina en 2017 son importantes. Nosotros creemos que Argentina emitirá alrededor de 27.300 millones de dólares entre bonos en dólares y pesos (sin contar el refinanciamiento de entidades públicas y Letes). Por lo tanto se hace clave el continuar con la consolidación fiscal y las reformas estructurales para disminuir el spread idiosincrático que paga Argentina sobre las tasas internacionales.
P.: ¿Qué tan probables ve las metas que se plantea el Gobierno para el 2017? Déficit del 4,2% del PBI e inflación del 17% anual.
D.P.: Este año proyectamos un déficit primario de 4,6% del PBI y la inflación en 21,2%. Somos constructivos sobre el futuro de Argentina. Lo más importante es la coherencia y consistencia de las políticas. El mercado puede tolerar desviaciones con respecto a las metas siempre y cuando el Gobierno se demuestre dispuesto a avanzar en la consolidación fiscal, el desarrollo de los mercados de capitales, e implementar reformas estructurales (impositivas, laborales o financieras). Todo ello debe ayudar a elevar el crecimiento potencial de la economía que hoy vemos en 2,5%.
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