Kiarostami contra Gobierno iraní

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Cannes - El director iraní Abbas Kiarostami dijo ayer en el Festival de Cannes que es «intolerable» que el gobierno de su país haya encarcelado a su colega Jafar Panahi, y afirmó que los cineastas y el arte en general están siendo atacados en su tierra natal. Kiarostami agregó que los cineastas independientes iraníes han tenido que enfrentarse durante décadas a obstáculos creados por un gobierno que quiere controlar sus trabajos.

«El hecho de que un cineasta haya sido encarcelado es, por sí mismo, intolerable. Jafar Panahi se inclinó por hacer su película bajo condiciones clandestinas, ilegales, pero eso no es sólo su responsabilidad. La responsabilidad es de las autoridades que le impiden desempeñar su profesión», afirmó. «Así que cuando un cineasta, un artista, es encarcelado, es el arte como conjunto el que es atacado, y es contra esto contra lo que debemos reaccionar», añadió Kiarostami. Kiarostami recibió aquí la Palma de Oro por «El sabor de la cereza» en 1998.

En cuanto a la competencia oficial, ayer se vieron un film elocuente del francés Xavier Beauvois sobre la crueldad de la guerra religiosa en Argelia y un apólogo ambiguo de Kiarostami sobre una crisis matrimonial. «Des hommes et des dieux» es la segunda visita al concurso de Cannes de Beauvois, un parco realizador y actor ocasional que firma largometrajes cada cinco años, después de «Noublie pas que tu vas mourir» que le valió el Premio del Jurado en 1995. El film cuenta la historia de siete monjes de una comunidad trapista perdida en las montañas del Atlas argelino secuestrados y asesinados durante las guerras de religión que azotaron al país al final del siglo pasado.

El crimen fue atribuido al Grupo Islamista Armado (GIAS), pero luego trascendió que habría sido obra del ejército argelino, para echarle la culpa a los integristas islámicos. «Hombres y dioses» deriva su título de un fragmento del Cantar de los Cantares bíblico, que vaticina para todos la muerte final. Beauvois prolonga la descripción de los trabajos y los días de la comunidad trapense, enraizada armoniosamente en la vida del pueblo vecino. Lambert Wilson y Michael Lonsdale encabezan el reparto de esta película que examina las razones de los tres bandos que se dividen el momento histórico, los monjes, el gobierno y los integristas, sin olvidar a la víctima principal de esta guerra religiosa que son los habitantes del villorrio.

«Copie conforme» (Fotocopia certificada) marca la vuelta al cine narrativo tradicional del iraní Kiarostami, que en los últimos había dedicado más tiempo a otra de sus pasiones, la fotografía. Filmado en plena campiña toscana, cuenta la rendición de cuentas de una pareja, cuyos integrantes se reprochan mutuamente 1os altibajos de 15 años de vida conyugal.

Un tema parecido al de «Viaje en Italia» de Roberto Rossellini, así como de centenares de otros films, pero la originalidad de «Fotocopia certificada» deriva del hecho que el espectador nunca sabrá a ciencia cierta si los protagonistas son o han sido marido y esposa. Juliette Binoche y el barítono inglés William Shimmell encarnan respectivamente a la dueña de un negocio de antigüedades que lleva de paseo por Toscana a un escritor que acaba de presentar un libro sobre el viejo tema de la superioridad del original sobre las copias.

Durante la primera media hora del film -que se desarrolla en un auto como en los primeros films de Kiarostami y del nuevo cine iraní de los 80- los dos parecen extraños, pero cuando una mujer los confunde como pareja en un café ambos asumirán ese papel y se reprocharán mutuas faltas de interés.

A lo largo del film -a veces exageradamente charlado, lo que provocó los primeros abucheos de este festival- Kiarostami involucra progresivamente al espectador, identificándolo con la cámara subjetiva, tanto del hombre como de la mujer, y suspende la narración en el momento en el que la pareja no tiene nada más que decirse.

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