Kirchner: duelos, monólogos y otra teoría sobre 28-J

Edición Impresa

«Si la elección hubiese sido presidencial, muchos de los que no nos votaron lo hubieran hecho». Néstor Kirchner, un experto monologuista, acuñó en su encierro de Olivos esa teoría sobre el fracaso del 28-J que lo tuvo, aunque se resista a asumirlo, como mariscal de la derrota.

La desplegó, en todo su esplendor, el jueves pasado en La Plata adonde había prometido prestarse a una charla «con los compañeros» que, al final, se convirtió en una conferencia de prensa y en un acto donde el patagónico fue el único que tuvo voz.

«La próxima vamos a charlar más tranquilos, quiero escuchar a los muchachos», mintió antes de despedirse y dejar a los mozos sin propina: se programó una paella de la que, sin el llamador de una charla más amigable con Kirchner, nadie se quiso hacer cargo.

La promesa de ceder la palabra para que otros dirigentes opinen sobre la situación del país y las razones del fracaso de la elección de junio, Kirchner la repitió antes en Quilmes con intendentes del conurbano sur y luego en Tres de Febrero con alcaldes de la Primera Sección.

Ahora, dice, no es el momento. «Tenemos una batalla por delante», menciona en referencia a la Ley de Medios y su duelo mano a mano con el Grupo Clarín, pulseada que genera euforia en ciertos sectores pero aterroriza a otros del propio kirchnerismo.

Monopolio

«El monopolio», definición que descubrió con 7 años de delay, es uno de los responsables de la derrota, avisa, y por lo tanto, para no volver a perder en 2011 hay que limitarlo. Argumentos arrebatados, espasmódicos, que sus contertulios apenas alcanzan a registrar.

¿Y el PJ? «No tenemos que conformar un espacio político que sea exitoso, sino que tengan convicciones», sermonea. Casi una admisión, a futuro, de que el destino electoral aparece sombrío y tormentoso. El planteo de un núcleo duro, progre, pero no ganador.

De todos modos, de inmediato, retoma la teoría de que el 28 de junio «la gente nos pidió que hagamos más, que no nos quedemos quietos», criterio al que le agrega el convencimiento de que si se hubiese tratado de una elección ejecutiva, «para presidente», dice, el FpV hubiera ganado.

Contrafáctico, Kirchner parece olvidarse que él fue el candidato top en Buenos Aires y rasguñó, para el registro de la historia del PJ; apenas un 32% de los votos. Y que, además, en Santa Cruz, el peronismo perdió por primera vez en las últimas dos décadas.

Tiene, claro, respuesta para todo. En Buenos Aires fue por la «mala gestión» de Daniel Scioli. En el sur, el responsable fue Daniel Peralta. «Ganamos en El Calafate», podría haber dicho pero no: esa frase, para el "Guinness", la pronunció su esposa el 29 de junio.

Seguirá, promete, de ronda por la provincia y saldrá, advierte, a las provincias del interior en los próximos meses. Hace tiempo que, salvo Buenos Aires y Santa Cruz -más el breve paso por Chubut para incomodar a Mario Das Neves-, Kirchner no pisa otros territorios de la patria.

El próximo destino será Córdoba, donde Eduardo Acastello prepara un acto que, en el kirchnerismo más extremo, prenuncian como el prelanzamiento de su candidatura a presidente para 2011. No es el mejor destino: en Córdoba Kirchner perdió en 2003 y Cristina quedó tercera en 2007.

Dejá tu comentario