6 de mayo 2010 - 00:00

“Kirchner está detrás y Oyarbide le es funcional”

Norberto Oyarbide
Norberto Oyarbide
Si hasta ahora lo había insinuado, Mauricio Macri ayer resolvió -luego de una cumbre con sus asesores- mostrar su estrategia ante las imputaciones del juez Norberto Oyarbide sin rodeos y dijo ante las cámaras de TV que la causa que investiga escuchas ilegales está «direccionada» y forma parte de «un modus operandi que pone en riesgo la democracia del país. Detrás de esto está el señor Kirchner». También endureció su rivalidad con el magistrado a quien acusó de «ser funcional al kirchnerismo» y de haber realizado una investigación, a su criterio, arbitraria.

«Esto viene in crescendo. A cualquiera que busca una democracia pluralista hay que eliminarlo como sea» -atacó Macri al Gobierno nacional- y mencionó que «ya lo hicieron con Enrique Olivera, con Francisco de Narváez, Claudio Lozano, y con el vicepresidente Cobos». Contra Oyarbide, remarcó que «en tiempo récord» cerró la investigación por supuesto enriquecimiento ilícito de los Kirchner y frenó el caso Skanska, que sostuvo, es «el corazón de la corrupción de este Gobierno». Precisamente esa causa, la llevaba el ministro de Justicia, Guillermo Montenegro, cuando era juez, antes de renunciar para convertirse en funcionario de Macri.

El jefe de Gobierno porteño debió alterar sus planes ayer ante la extensión que tuvo la indagatoria, lo que mantuvo a todo su plantel de ministros y legisladores atento desde el mediodía, cuando estaban citados al Palacio de Gobierno para acompañarlo en una conferencia de prensa que se inició finalmente tres horas más tarde de lo previsto. Desde allí Macri explicó su visión sobre la indagatoria a que fue sometido, por presuntamente integrar una asociación ilícita que realizaba escuchas.

Antes de posar al lado de Gabriela Michetti y Montenegro (también imputado en el expediente), Macri se reunió con la ex vice y el jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta en su despacho, hasta donde llegó desde Tribunales acompañado por sus abogados. En el salón de Acuerdos, contiguo a su oficina, departieron los diputados y funcionarios junto al asesor ecuatoriano Jaime Durán Barba. Todos estuvieron enterados del fastidio del jefe porteño por lo que consideró la reiteración de preguntas del magistrado (ver nota aparte), y la propia situación. La presentación pública consistió así en la coronación de una estrategia mediática que ya había insinuado cuando el año pasado, ni bien se desató el escándalo, sostuvo que el espía Ciro James estaba «plantado» en su Gobierno, pero ahora en una versión más dura.

A ese ataque al Gobierno nacional y el cuestionamiento al juez, Macri agrega una investigación paralela, sustentada sobre la lectura minuciosa del expediente que realiza su equipo de abogados y que derivó en el escrito que ayer presentó ante Oyarbide (ver nota aparte). En esas páginas, hasta hace un paralelo con el descubrimiento de un espía en el Ministerio de Economía y sugiere que, comparando el caso con su situación, se debería indagar al ministro y a la Presidente.

Para Macri, la causa que investiga una asociación ilícita presuntamente amparada por su administración, estaría digitada por el kirchnerismo para procesarlo y abortarle sus chances de candidato a presidente. Dio datos también sobre lo que considera irregularidades en la investigación que le planteó al juez, pero remarcó lo que califica como un direccionamiento de la causa.

Finalmente admitió que cree que posiblemente Oyarbide decida su procesamiento, situación que adjudica a esa suerte de persecución política, que sostendrá de aquí en más.

«Nuestra gestión ha tenido todos los conflictos y entorpecimientos posibles del Gobierno nacional, pero a pesar de eso no nos pudieron parar. Tenemos que decirle basta a este tipo de actitudes, de querer sostener el poder a cualquier costo», completó el jefe de Gobierno porteño.

«No entiendo para qué fui a declarar. Simplemente porque buscan dañar a alguien que tiene expectativas de futuro en la Argentina, como tiene el PRO», remató Macri y repitió que el kirchnerismo «tiene fecha de vencimiento en diciembre de 2011, porque no va a poder renovar ya que no tiene el apoyo de la gente».

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