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Kirchner habló de “caída al vacío” si es derrotado
Néstor Kirchner, entre Edgardo Depetri y el boxeador «Locomotora» Castro, ayer en el Luna Park, donde el patagónico prometió una batalla el 28 de junio.
Kirchner no reparó, se da por seguro, en la reminiscencia galteriana del «estamos ganando». De hecho, esa frase no figura en el libreto habitual del patagónico. Pero, otra vez, reaccionó ante los pronósticos inciertos sobre el resultado de la elección.
«Los encuestadores ya van a tener que mostrar los números reales» toreó ante un Luna Park repleto, que dejó más de 3 mil personas afuera, luego de que se completó la capacidad Macri -7 mil personas- y los inspectores municipales cerraron las puertas.
Kirchner pinceló el tono trágico de su discurso con referencias a la «alegría» oficial como contracara de la «bronca de los que están perdiendo privilegios». A su lado, contagiados, el ejército transversal -tras la fuga o la decantación- festejó extasiado.
«Gauche K»
El de ayer, en el Luna Park, fue el primer acto tumultuoso no armado por el peronismo que Kirchner aceptó encabezar desde que, en mayo de 2008, asumió la jefatura del PJ. Toda una señal: se rodeó de transversales que, abiertamente, se despegan de lo que llaman «pejotismo».
Edgardo Depetri, diputado y dirigente de CTA, y Eduardo Sigal, jefe del Frente Grande, son las figuras más visibles de ese esquema que sufrió, en el último año, una vasta sangría: desde Libres del Sur a Miguel Bonasso, desde la CTA de Yasky a Aníbal Ibarra y Martín Sabbatella.
Ayer tuvo otro color: sobre la hora se sumaron Patricia Vaca Narvaja y Agustín Rossi como oradores, presencias sintomáticas del esquema electoral que Kirchner alientan en Córdoba, contra el PJ de Juan Schiaretti, y en Santa Fe, en confrontación con Carlos Reutemann.
Sugiere, tenuemente, un renacer de la transversalidad -sobre todo en Córdoba con Vaca Narvaja y Giacomino, aunque desentona Ricardo Jaime- en algunos territorios. En otros, como en Buenos Aires, serán incorporados al armado K, capitaneado por el PJ clásico.
Es más: el Frente Grande y el PI, dos de los organizadores del show de anoche, integrarán el Frente Justicialista para la Victoria (FJpV) con que Kirchner se presentará a la elección. También el Polo Social, partido de Francisco «Barba» Gutiérrez, uno de los alcaldes del conurbano que se sumó al acto: los otros fueron Daniel Di Sabatino, de San Vicente, y Mario Secco, de Ensenada.
Lo demás fue el elenco -en buena medida, derivados del Frepaso- que escoltó a Kirchner a sus inicios. Nilda Garré, Eduardo Luis Duhalde, Diana Conti y Oscar Laborde, entre otros. Un estela de PJ aportó Florencio Randazzo, que llegó con Kirchner. Otra, quizá ilusionado con seguir los pasos de Nacha Guevara, la arrimó «Locomotora» Castro. En definitiva, era el Luna Park.
La «gauche K», feliz de una presencia que veían lejana el domingo a la noche, no le escapó al rito de respaldar la postulación de Kirchner como candidato en la provincia de Buenos Aires. «Es quien mejor representa el proyecto» dijeron, a coro, Sigal y Depetri.
La campaña comenzó. La parte áspera de la campaña comenzó. Como debut, el patagónico pateó la caja de los truenos pero, a diferencia del cabrío del poema musical de Solari, no sonrió. Hizo, eso sí, una mueca parecida.


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