- ámbito
- Edición Impresa
La agonía autoprovocada que doblegó al régimen
Es el único paciente de una habitación de la sala de terapia intensiva del hospital de Santa Clara, 280 kilómetros al este de La Habana, su ciudad natal, donde fue internado el 11 de marzo.
Comenzó su ayuno el 24 de febrero para exigir la liberación de 25 presos enfermos. El Gobierno le duplicó su demanda: 52 reos políticos serán liberados -cinco en breve- en un máximo de cuatro meses, anunció el miércoles la Iglesia.
Un pijama azul cubre los largos huesos de este hombre en peligro de muerte, cuya protesta levantó preocupación internacional e incluso de sectores en Cuba que no comparten su ideología.
La huelga de hambre es la principal arma de oposición de este psicólogo y periodista de 48 años, pues hizo más de una veintena en 15 años y exhibe, en el otrora atlético cuerpo de tropa élite del Gobierno, las secuelas devastadoras del ayuno.
Trombosis
Los que los contemplan del otro lado del grueso vidrio de la sala médica ven a un hombre inmóvil con la muerte reflejada en el rostro. Su crítico estado se agravó hace 10 días, cuando le fue detectado una trombosis en la yugular que los médicos luchan por disolver.
Tras el anuncio de excarcelación, disidentes de La Habana y otras ciudades viajaron a Santa Clara a pedirle que levantara la huelga. Se congregaron en un parque junto al hospital, donde tomados de las manos oraron por Fariñas.
Héctor Palacios, ex prisionero político, fue el encargado de hablarle ayer y, por celular, comunicó la decisión a su esposa Gisela Delgado, quien lo anunció en el parque: «Fariñas depone la huelga de hambre y sed a partir de este momento».
Abrazados, los disidentes gritaron a una voz: «¡Viva Fariñas!, ¡vivan los derechos humanos!», sin ninguna presencia policial.
Por la tarde, a la hora de visita, se apretaron en el estrecho pasillo detrás del vidrio y, sin decir palabras, Fariñas, apodado «Coco», firmó delante de ellos la declaración en la que anuncia el levantamiento de su huelga.
«Para nosotros es muy importante, porque la vida de Coco Fariñas significa mucho. Él ha arriesgado su vida por nuestros familiares», dijo emocionada Laura Pollán, líder de las Damas de Blanco, esposas de los presos políticos.
Félix Bonne, un ingeniero que ofreció tomar el relevo de Fariñas en la huelga en caso de que muriera, dijo conmocionado: «Todo el pueblo democrático cubano está bailando de contento».
El primer acto de abandono de la huelga fue beber agua, pero los médicos, que lo han alimentado por las venas desde su ingreso, sugieren ahora calma y un proceso lento y gradual para no afectar sus deterioradas mucosas gástricas.
«No hay vencedores ni vencidos», escribió en su declaración. «Ha ganado Cuba», concluyó.
Agencia AFP


Dejá tu comentario