29 de julio 2009 - 00:00

La Argentina gana tiempo en disputa con Brasil

La ministra de Producción, Débora Giorgi; Osvaldo Cornide, titular de la CAME; y el sindicalista Antonio Caló defenderán la política oficial de frenar importaciones.
La ministra de Producción, Débora Giorgi; Osvaldo Cornide, titular de la CAME; y el sindicalista Antonio Caló defenderán la política oficial de frenar importaciones.
El Gobierno argentino logró ayer ganar tiempo en la controversia comercial con Brasil por las licencias no automáticas para importar, y postergar, por lo menos, para mediados de agosto la definición de la amenaza de Brasil de recurrir a la OMC cuando el ministro brasileño de Desarrollo, Miguel Jorge, se reúna con la ministra de Producción, Débora Giorgi, en Buenos Aires.

Esto fue posible luego del encuentro que mantuvieron ayer en la sede paulista de la FIESP Eduardo Bianchi, secretario de Política y Gestión Comercial del Ministerio de Producción (reemplazó al secretario de Industria, Fernando Fraguío, que figuraba en el protocolo brasileño); y el secretario ejecutivo del Ministerio de Desarrollo, Iván Ramalho. Tras dicha reunión, el brasileño reconoció ante la prensa haber sido convencido por los datos presentados por Bianchi de que las licencias no automáticas no afectaban a las exportaciones brasileñas, principalmente de calzados y de muebles. A los ojos argentinos no deja de llamar la atención tal elevado nivel de credibilidad de Brasil sobre las controvertidas estadísticas confeccionadas en el vecino país. ¿Será todo en aras del Mercosur? Lo cierto es que Ramalho pareció optar por bajar los decibeles y dejar todo en manos de su ministro.

Dijo ayer que en virtud de la información presentada por la Argentina veía más distante la posibilidad de denunciar las licencias aplicadas por su tercer mayor socio comercial ante la OMC. Ramalho y Bianchi afirmaron que el aumento de la participación de las exportaciones chinas en la Argentina es una cuestión global, producto de la crisis mundial y no por las licencias no automáticas.

De todos modos, Ramalho admitió que el sector calzado brasileño puede ser víctima de un desvío de comercio a manos de China en el mercado argentino. Los datos argentinos muestran que en 2009, Brasil perdió 12 puntos porcentuales en su participación en el total de importaciones argentinas de calzados, mientras que China ganó 10 puntos. Ambos funcionarios se ocuparon de destacar que desde julio se observa una mejora, a raíz de que la Argentina aceleró la liberalización de las licencias.

De acuerdo con declaraciones de Heitor Klein, presidente de la Asociación Brasileña de Industrias de Calzados (Abicalçados), los datos presentados por Bianchi muestran que, con las liberaciones hechas desde el 15 de julio, la Argentina cumplió con el 94% del acuerdo pactado. «Ahora resta saber si esto continuará hasta fin de año», señaló Klein, quien dijo que si no se hubieran aplicado restricciones, las exportaciones brasileñas superarían los 25 millones de pares (el acuerdo es por 15 millones).

Si bien Ramalho manifestó que «respecto a la mayoría de los sectores quedó demostrado para nosotros que los acuerdos están siendo cumplidos», reiteró que la preocupación de Brasil es la demora en el ingreso de los productos y el perjuicio que eso provoca sobre los empleos de estos sectores. Porque, en realidad, la herramienta también la suele usar Brasil en determinadas situaciones. Para Bianchi, las licencias permitieron proteger 600.000 empleos en la Argentina. Señaló además que el 96,4% de las exportaciones brasileñas a la Argentina en el primer semestre fueron productos industrializados, que en su mayoría no sufren la burocracia de las licencias. Según el funcionario argentino, sólo el 6% de la caída del 42,3% en las exportaciones brasileñas está vinculado con las licencias no automáticas.

Por su parte, la delegación argentina planteó su preocupación por el incumplimiento de los acuerdos en baterías y frenos, y la demora en las licencias lácteas.

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