27 de febrero 2012 - 00:00

La Argentina ofrece a Brasil bases antárticas

La Argentina le ofreció a Brasil el sistema de bases criollas con el propósito de que el socio mayor del Mercosur continúe con el programa de investigación científica en el continente helado. El canciller Héctor Timerman dio instrucciones al director nacional del Antártico, Mariano Mémolli, para que coordine con su par brasileño, Marcio Renato Leite, los detalles del proceso de ampliar al máximo la cooperación que ya existía en convenios bilaterales de estudios de biología marina antártica. Coincidencias trágicas, Brasil fue el primer país que en 2007 ofreció a la Argentina por escrito soporte logístico antártico a raíz del inexplicable incendio que dejó fuera de servicio al rompehielos Almirante Irízar.

La única base científica brasileña denominada Comandante Ferraz, que opera desde 1984, sufrió un incendio, en la madrugada del sábado, en el generador de energía que destruyó la totalidad de las instalaciones.

El ministro de Defensa brasileño, Celso Amorim, informó ayer que se pondrá en marcha de inmediato la construcción de una nueva base, la finalización de la obra no puede estimarse, lo que sí se sabe es que el siniestro provocó la paralización científica por al menos un año, según refirió al diario O Globo Héctor Evangelista, científico y profesor del Departamento de Biofísica y Biometría de la Universidad de Río.

La decisión de la Cancillería argentina apunta a morigerar esas pérdidas en los programas de investigación brasileña. Se trata de años de acumulación de datos útiles en temas como el cambio climático, biodiversidad, impacto de la radiación ultravioleta, derretimiento prematuro de hielos y otros.

El diseño de la base incendiada que no es modular con compartimientos independientes, sino un gran espacio dividido por paneles sería una de las condiciones que favorecieron la rápida propagación del fuego, dicen en el ambiente antártico. «Ese concepto de construcción antiguo es el mismo de la base vicecomodoro Marambio, por eso nuestra base requiere de grandes cantidades de gasoil antártico (GOA) para calefaccionarla, no podemos aislar los ambientes», aclaró a este diario un miembro de la Fuerza Aérea que colaboró en la operación de evacuación de los 59 brasileños que se hizo en un Hércules C-130, hacia la base chilena Eduardo Frei.

En el operativo de socorro participaron el buque oceanográfico Puerto Deseado de la Armada Argentina, tres helicópteros de la base chilena Frei y personal de la base polaca Arctowski. La instalación polaca es la más próxima a la base que se incendió, más al sur en la misma Isla 25 de Mayo (o Rey Jorge en la toponimia británica) a unas 25 millas náuticas, en la caleta Potter, está ubicada la base argentina Teniente Jubany.

El jefe de la base, teniente coronel Alejandro Berto, tomó conocimiento del incidente a través de comunicaciones en los canales de emergencia.

Jubany cuenta con dos botes semirrígidos Zodiac Hurricane 733 OB destinados especialmente a brindar apoyo a la actividad científica y con gran capacidad para tareas de búsqueda y rescate en aguas antárticas; pueden transportar 12 personas cada uno. Con una velocidad de crucero de 40 nudos y 300 millas de autonomía, los Zodiac hubiesen arribado a la base Comandante Ferraz en no más 45 minutos; ninguno fue desplegado. Yacen sin servicio con serias averías en los pontones y se sospecha de intencionalidad en el daño; un expediente gira por despachos del Ministerio de Defensa sin solución. Las embarcaciones tienen la mayor complejidad y prestaciones a nivel mundial, en su género, fueron condiciones exigidas en el pliego de licitación que armó la Dirección Nacional del Antártico por cuatro embarcaciones a un costo total de más de 400 mil dólares. Pueden operar en condiciones marítimas y climáticas adversas. Están equipados con la última tecnología en sistemas electrónicos de ayuda a la navegación: radar, ecosonda, GPS, cartas electrónicas, radio VHF, radio balizas EPIRB para emergencias y provistos de todos los elementos de seguridad y de supervivencia, indispensables para proteger a sus tripulantes y pasaje en el ambiente antártico.

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