Como prueba de esta embarazosa situación, el secretario de Estado, John Kerry, anunció ayer desde la India que viajará a París el viernes.
Unos 50 líderes mundiales estuvieron presentes en la marcha en un ambiente de recogimiento. Más de un millón y medio de personas expresaron su solidaridad con las 17 víctimas de los ataques, 4 millones en todo el país.
El presidente François Hollande estuvo rodeado por la canciller alemana, Angela Merkel y otros jefes de Gobierno europeos, por el premier israelí Benjamín Netanyahu y por el presidente palestino Mahmud Abás, entre muchos otros. EE.UU. sólo estuvo representado por su embajadora, Jane Hartley.
El fiscal general estadounidense, Eric Holder, quien se encontraba en París para participar de una reunión sobre terrorismo, no asistió a la marcha.
"Como estadounidense, me dio vergüenza", afirmó en un artículo publicado ayer el periodista de la CNN Jake Tapper, presente en París. "Ustedes dejaron abandonado al mundo", señaló en un estilo más directo el New York Daily News en su primera página, donde aparecen sobre el fondo de una gran masa de gente reunida en la Plaza de la República las caras de Obama, del vicepresidente Joe Biden, de Kerry y Eric Holder.
La Casa Blanca se lamentó ayer de no haber enviado a un alto funcionario a la "marcha republicana", con lo que reconoció su error. "Deberíamos haber enviado a alguien de un rango más alto" para que estuviera allí, dijo el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, respondiendo a las críticas de la prensa de su país. "Si las circunstancias hubieran sido diferentes, al mismo presidente le habría gustado estar", dijo. El portavoz destacó el corto plazo entre el anuncio de la marcha y su desarrollo, así como los inconvenientes logísticos vinculados al traslado presidencial.
| Agencias AFP, EFE y DPA |


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