21 de abril 2009 - 00:00

La baja era posible, pero sorprendió

La baja era posible, pero sorprendió
Sin dudas, lo que más llama la atención es el brutal 4,28% que perdió el S&P500 (el Dow retrocedió un apenas más acotado 3,56%, a 7.841,73 puntos, la mayor baja desde el 5 de marzo), pero no menos significativo fue el 9% que se derrumbó el precio del petróleo, bajando a u$s 45,88 por barril (la gente del Paribas espera que promedie u$s 35 por barril en este trimestre). A pesar de esto, lo más inquietante no fue la magnitud de la caída, sino que el dólar subió al máximo del último mes frente a las principales monedas, mientras la tasa de los treasuries de 10 años retrocedió a 2,84% y el precio del oro avanzaba a u$s 887,5 por onza. Lo que evidencia todo esto es que la búsqueda de seguridad se dio no sólo a nivel local, sino también a nivel global. Es claro que el mercado no "compró" el buen resultado contable del Bank of America, reconociendo que fue merced a la adquisición de Merrill Lynch, y que sin el apoyo estatal, el Bofa sigue enfrentando inmensas dificultades operativas. También es evidente que esto tuvo mucho que ver con el 11,4% que se desplomó el sector financiero. Pero ninguno de estos dos sucesos justifica lo vivido. De hecho, tuvimos también buenas noticias, como la compra de Sun por parte de Oracle, de sus embotelladoras por PepsiCo, el "no tan malo" balance de IBM, etcétera. Pero ninguna de éstas alcanzó para frenar el desánimo de los inversores. Si se quiere, la baja de ayer era previsible; su magnitud, un poco sorprendente. La duda/temor la genera la estructura de baja que evidenció el sistema.

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