La burocracia morenista, clave para su permanencia

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• Su eventual reemplazo debe definir 3.000 trámites diarios, el Indec y la política de precios

«A Guillermo Moreno ya le entran las balas; pero, por ahora, seguirá en su cargo. Reemplazarlo en el corto plazo es casi imposible y nadie quiere además hacerse cargo de las varias áreas que maneja, especialmente en el INDEC, el comercio exterior y la política de precios». Un alto integrante del Gabinete nacional explicaba ayer a este diario la situación actual del secretario de Comercio Interior. Su potencial reemplazante, entre otras cosas, debería hacerse cargo de la intervención del organismo que mide la inflación y unos 3.000 trámites diarios que se acumulan en el escritorio morenista.

Según la fuente, existe de parte de Cristina de Kirchner malestar con ciertos resultados, obviamente negativos, de algunas políticas que aplica Moreno; pero no al extremo de impulsar su renuncia inmediata. Los retos de la jefa de Estado se hicieron efectivos el jueves de la semana pasada. Incluso ayer, la propia Presidente, pidió que Moreno ocupe la primera fila de concurrentes a un acto en la Casa de Gobierno donde se anunciaron inversiones de una compañía portuaria. En ese ámbito, Cristina de Kirchner interactuó con el funcionario sobre la marcha del comercio exterior y la situación de la ciencia económica antes del 50.

Según la fuente, sería imposible reemplazar a Moreno en el corto plazo; y sólo podría concretarse la salida, al menos organizadamente, con un período de adaptación extenso (no menos de un mes) entre el secretario y su sucesor. Se trata de un hombre que diariamente llega a las 8 a su despacho, y atiende de corrido (salvo que deba participar en algún acto oficial), hasta las 22. Incluso suele usar su celular con funcionarios y empresarios varios hasta la madrugada.

En los hechos, el reemplazo de Moreno plantea inconvenientes en tres áreas clave:

c INDEC. El secretario mantiene intervenido el organismo desde enero de 2006. A partir de esa fecha se distinguen dos períodos diferenciados. El primero, hasta diciembre de ese año, fue el lapso que se tomó Moreno para despedazar la cúpula que dirigía las mediciones del IPC primero, y de todo el organismo después. Luego fue la etapa de la consolidación y la fiscalización directa de los cálculos inflacionarios. En el medio hubo otros tipos de etapas, incluyendo un período durante 2009-2010 donde hasta intervino una comisión técnica del FMI. Según la promesa oficial, desde enero del próximo año estaría activo un flamante IPC nacional, del que Moreno es absoluto responsable. Nadie del Gobierno sabe a ciencia cierta qué mecanismo utiliza el secretario y sus embajadores estadísticos; y una salida involucraría también sus responsabilidades dentro del INDEC, algo difícil de controlar a esta altura.

c Comercio Exterior. Según el mismo secretario le informó a empresarios recientemente, Moreno y sus técnicos (no más de 20 colaboradores directos), deben definir entre 2.500 y 3.000 trámites diarios de autorización. Para esto comparte tareas con su fiel aliada desde los días del INDEC, la secretaria de Comercio Exterior, Beatriz Paglieri. Entre ambos aceptan o rechazan las habilitaciones para importar. Incluso citar a los interesados en alguno de los despachos para explicar la necesidad de ingresar un producto y la posibilidad que pueda ser abastecido por un proveedor interno. Muchas veces, los encuentros citados de los importadores incluyen en la oficina de Moreno al posible fabricante local, para que ambos lleguen a un acuerdo semicompulsivo. Sólo Moreno, Paglieri y sus colaboradores saben el funcionamiento y estructura de habilitaciones (o inhabilitaciones) de estos trámites, y sólo una liberalización total no frenaría por semanas el comercio exterior argentino luego de una salida morenista.

c Política de precios. El secretario mantiene férrea el área de acción que lo hizo famoso: vapulear a los empresarios que peregrinan por su despacho para recibir la bendición y rechazo de un aumento de precios. Moreno armó una estructura de cálculo potencial de costos, que lo lleva a tener papers especialmente armados para cada visita. Según estas mediciones, estaría en condiciones de discutir (en realidad la discusión es en un solo sentido), cada pedido de incrementos de precios y definir si el reclamo es sólido o no. Incluso Moreno define los productos que pueden subir, los que deben mantener los precios y los que deben fabricarse más para aumentar la oferta.

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