15 de junio 2015 - 00:00

La calle, escollo elevado para la ambiciosa Hillary

Bill y Hillary Clinton el sábado en Manhattan, donde la primera habló ante miles de simpatizantes. Su foco es la clase media.
Bill y Hillary Clinton el sábado en Manhattan, donde la primera habló ante miles de simpatizantes. Su foco es la clase media.
 Nueva York - Su intervención fue modesta para los estándares estadounidenses. No hubo orador previo, apenas espectáculo, y los "confetti" y los fuegos artificiales brillaron por su ausencia. Hillary Clinton realizó el sábado su primer gran mitin de campaña, y lo hizo con alegría y mucho apoyo, pero poco entusiasmo o glamour.

"Denme la oportunidad y lucharé por ustedes", instó la candidata demócrata a la presidencia de EE.UU. ante unos 5.000 simpatizantes en Nueva York. Estos fueron cuidadosamente elegidos, y quienes llevaban pancartas "no adecuadas" fueron expulsados de inmediato.

Clinton acusó a los republicanos de beneficiar sólo a los ricos. "Se preguntarán cuándo les tocará a sus familias. Yo les digo: ¡Ahora!". "La democracia no es sólo para los millonarios", añadió.

El actual es el segundo intento de Clinton por llegar a la Casa Blanca, después de que hace ocho años perdiera la candidatura frente al joven depositario de las esperanzas de muchos: Barack Obama. Ahora, se presenta como defensora de la clase media y las minorías, pero ¿será capaz de convencer a los latinos que cobran el salario mínimo en el Bronx, a los filipinos pluriempleados de Los Angeles o a los negros de Alabama de que realmente conoce sus problemas y quiere y puede solucionarlos?

Lo cierto es que tampoco su principal rival entre los republicanos tiene más experiencia para empatizar con las preocupaciones de los estadounidenses comunes. Jeb Bush no sabe lo que es pasar necesidades y, además, tiene un problema considerable que ondea sobre su campaña: cuando el lunes presente su candidatura, tendrá que distanciarse de su hermano George W. pero sin desacreditarlo.

En los últimos días, el republicano ha estado viajando por Europa con el fin de demostrar su experiencia en la diplomacia internacional, algo que en realidad no es uno de los fuertes del exgobernador de Florida teniendo en cuenta que enfrente está una exsecretaria de Estado.

Sin embargo, este político de 62 años logró sorprender: mientras que George W. Bush tenía problemas con las denominaciones geográficas y daba la impresión de que no le interesaba mucho lo que pasaba fuera de Texas, su hermano menor impresionó por sus conocimientos sobre Europa y sus problemas. Claramente, Jeb Bush da la impresión de parecerse más a su padre George H. que a su hermano.

Así, ambos candidatos tienen la ventaja de estar bien conectados, gozar de experiencia y, sobre todo, de un considerable equipamiento material. Sobre los dos pesa también la maldición de sus predecesores, de la que tendrán que deshacerse sin irritarlos.

Agencia DPA

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