28 de febrero 2017 - 00:00

La Casa Blanca sospecha de sus empleados: revisa los celulares para detectar “topos”

Decenas de trabajadores debieron entregar sus dispositivos laborales y personales para que las autoridades chequearan si tienen trato con periodistas. La caza de brujas llegó al corazón mismo del Ejecutivo.

FEROZ CONTROL. El vocero de la Casa Blanca, Sean Spicer, llevó al límite sus esfuerzos para evitar que los funcionarios hablen con la prensa.
FEROZ CONTROL. El vocero de la Casa Blanca, Sean Spicer, llevó al límite sus esfuerzos para evitar que los funcionarios hablen con la prensa.
Washington - El vocero de la Casa Blanca, Sean Spicer, ordenó la semana pasada revisar los teléfonos móviles de empleados de la residencia presidencial para evitar filtraciones, informaron varios medios estadounidenses.

Según la cadena CNN, Spicer convocó a los empleados en su oficina para transmitirles su frustración por las filtraciones que se produjeron desde que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegó al poder el pasado 20 de enero.

Los trabajadores fueron convocados a una "reunión de emergencia", aseguraron al diario Politico fuentes presentes en la sala, al precisar que tuvieron que dejar sus aparatos en una mesa para un "chequeo".

Spicer advirtió a los presentes sobre que el uso de aplicaciones de texto codificado, como Signal o Confide, supone una violación de la ley, de acuerdo con la CNN, que citó "fuentes con conocimiento del asunto".

Después, el vocero presidencial, acompañado del abogado de la Casa Blanca, Don McGahn, pidió a los empleados que facilitaran sus teléfonos para comprobar si utilizaban las citadas aplicaciones y si estaban en contacto con periodistas de manera privada.

El portavoz no sólo requirió los celulares de trabajo, sino también los personales.

De acuerdo con la cadena Fox News, que se basó en declaraciones de dos funcionarios del Gobierno, "cerca de dos docenas" recibieron el aviso de Spicer para entregar sus teléfonos.

Además, pidió a los que estaban presentes que no filtraran a los medios nada del encuentro ni de sus esfuerzos para acabar con las filtraciones, según una fuente. Pero fracasó en sus intentos.

La revisión paradójicamente se filtró ayer, días después de que el presidente Trump declarara la guerra a las filtraciones a la prensa de información sobre su Gobierno que se multiplicaron en las últimas semanas.

El mandatario aseguró entonces que había encargado una investigación de esos actos "criminales" y que los autores pagarán "un gran precio".

"Vamos a encontrar a los responsables de las filtraciones y van a pagar un gran precio por haber filtrado" información, afirmó Trump durante una reunión con miembros del Congreso en la Casa Blanca.

Después, en una conferencia de prensa, el mandatario anunció que había "pedido al Departamento de Justicia que examine" la proliferación de "filtraciones criminales" sobre información de su Ejecutivo que aparece en los medios gracias a fuentes anónimas.

Además, funcionarios y empleados de la Casa Blanca inauguraron poco después de su asunción una cuenta en Twitter, llamada Rogue POTUS Staff, desde la cual publican chismes y adelantan decisiones que se toman en el interior del edificio.

Entre las divulgaciones que enojaron a Trump está la que reveló que su exasesor de seguridad nacional, Michael Flynn, había conversado con Rusia sobre las sanciones impuestas a ese país, algo que motivó la dimisión de ese alto funcionario.

Desde la campaña electoral del pasado año, el presidente no dejó de atacar a grandes medios de comunicación que publican alguna noticia incómoda para el magnate, hasta el punto de llamarlos "deshonestos", "enemigos del pueblo" y divulgadores de "noticias falsas".

Agencias EFE y ANSA,


y Ámbito Financiero