5 de junio 2015 - 00:00

“La chica del adiós”: una divertida versión teatral

Lucía Palacios Acosta, la hija adolescente de la protagonista, ocupa el papel de narradora y es uno de los grandes puntales de “La chica del adiós” en versión Claudio Tolcachir.
Lucía Palacios Acosta, la hija adolescente de la protagonista, ocupa el papel de narradora y es uno de los grandes puntales de “La chica del adiós” en versión Claudio Tolcachir.
"La chica del adiós" de N. Simon. Adap. y Dir.: C. Tolcachir. Int.: D.Peretti, P.Krum y otros. Esc.: A.Negrín. Vest.: A.Markarian. Ilum.: M.Cuervo (Metropolitan).

"La chica del adiós" ("The Goodbye GIrl") fue un exitoso film de 1977, escrito por Neil Simon y dirigido por Herbert Ross, que retomaba las tradicionales reglas de la comedia romántica para narrar los desencuentros entre una bailarina sin trabajo, con una hija preadolescente, y un actor de provincia, obligados a compartir un departamento que el ex novio de ella decidió subalquilar sin previo aviso. Con el paso del tiempo la película perdió buena parte de su encanto; pero sus personajes han encontrado una adecuada revitalización de sus conflictos y peripecias en esta nueva versión teatral dirigida por Claudio Tolcachir, el creador de "La omisión de la familia Coleman", "Emilia" y "Dínamo", entre otros títulos.

La acción fue trasladada a Buenos Aires y aunque en líneas generales se respetó el argumento original, sin duda fue un acierto que en esta reescritura escénica de Tolcachir, la hija de la protagonista ocupara también el papel de narradora. Lucía Palacios Acosta, gran revelación de esta puesta, no sólo encarna a su personaje (cuatro años menor que ella) con sorprendente frescura y naturalidad, también realiza un auténtico "tour de force" frente el público. Con la mirada firme y la sonrisa en los labios se dirige a platea como si hablara con un interlocutor secreto a quién confiarle sus agudos comentarios sobre el mundo adulto.

Aunque esta obra no depare mayores sorpresas y algunos de sus procedimientos humorísticos resulten algo facilistas (la alusión a la telenovela turca de alto rating o el "Ricardo III" gay que el protagonista masculino interpreta en plan caricaturesco), hay que reconocer que la puesta de Tolcachir entretiene y emociona sin golpes bajos. Además de reflejar en tiempo y forma el proceso que cada uno de los personajes debe atravesar hasta poder consolidarse como familia.

Prescindiendo de todo recurso cinematográfico a excepción quizás del encuentro nocturno en la terraza- el director puso especial acento en la labor de sus actores y en la ambientación musical, con Gipsy Bonafina al piano. También dejó en manos de la actriz varios papeles secundarios que le permiten lucirse.

Paola Krum, por su parte, le aportó encanto y fragilidad a esa divorciada tan poco carismática en la actuación de Marsha Mason y que aquí, en cambio, resulta cómica con sus torpezas de madre inmadura. Por último, Diego Peretti vuelve a destacarse como un antihéroe tan torpe y maniático como tierno y seductor. Tiene, además, los parlamentos más divertidos de la obra. No hay que olvidar que por este mismo papel, Richard Dreyfuss ganó un Oscar.

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