31 de diciembre 2008 - 00:00

La clase media subsidiará a Moyano

La clase media subsidiará a Moyano
Después de mantenerles casi congeladas las tarifas durante más de un lustro, el ministro de Planificación, Julio De Vido, se convirtió ayer en el defensor de los aumentos concedidos a los concesionarios de accesos a la Capital. El funcionario apeló a argumentos que ni los propios empresarios se animaban a esgrimir: la comparación de sus precios con lo que se paga en Santiago de Chile o en San Pablo, el valor de pasar por la casilla con el litro de nafta y hasta con lo que cobra Mauricio Macri por utilizar las autopistas urbanas.
Esta última comparación («las tarifas de las autopistas en relación precio por kilómetro de los accesos a la Ciudad bajo la órbita nacional son muy inferiores respecto a los que dependen de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires», dijo) obviamente no sólo apuntaba a explicar subas de hasta un 112%, sino también a atacar sin ambigüedades al Gobierno porteño.
Lo que cabe preguntarse es qué cambió en la relación entre los concesionarios de los tres accesos y el Gobierno de los Kirchner; hasta hace pocas semanas se especulaba con que Autopistas del Sol (AUSOL), igual de ahorcada que TGN por el congelamiento tarifario, no podría afrontar el pago de los intereses de su deuda ya renegociada, que este año rondarán los u$s 30 millones. A diferencia de AECSA (Ezeiza-Cañuelas) y GCO (Acceso Oeste), AUSOL se endeudó en dólares para construir la nueva autovía, lo que la colocó -tras la pesificación asimétrica- en una clara situación de desventaja respecto de las otras tres, y en una creciente dificultad de flujo de caja: deuda en dólares, ingresos en pesos congelados.
Sin embargo, quizás porque ya sabían que la situación había variado radicalmente, los accionistas de AUSOL hicieron el esfuerzo y hace unos días pagaron un vencimiento de intereses por u$s 9 millones, evitando caer en el default. Queda claro que la modificación del cuadro tarifario otorgado ayer representa la diferencia entre la vida y la muerte para la operadora de la Panamericana.
Premio
«¿Si la suba de tarifas fue un premio a que hayamos honrado nuestra deuda? Prefiero pensar que nos premiaron por haber invertido y habernos comprometido a seguir invirtiendo», dijo a este diario un vocero de AUSOL. La empresa lleva gastados u$s 1 millón en el proyecto de ingeniería que se aplicará a la ampliación de la General Paz.
Sin embargo, la razón última de esta «concesión» a los concesionarios hecha por los Kirchner quizá haya que buscarla en la nacionalidad de los accionistas principales de los tres accesos: son todos españoles. La constructora Abertis tiene la mayoría de AUSOL y de GCO (en el primer caso asociada con la italiana Impregilo y la española Dragados; en el segundo con la malaya IJM); en el caso de AECSA el mayoritario es la también constructora hispana OHL (ex Huarte) en sociedad con el Banco Galicia y el grupo local Meller. Las tres tienen cerca del 30% de sus acciones flotando en la Bolsa porteña.
Este hecho no es menor, a la luz de lo que está ocurriendo con Aerolíneas Argentinas: el malhumor -que ocultan en público pero expresan en privado- de los funcionarios del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero con los Kirchner por el tratamiento que se les da a las empresas de su país en la Argentina.
El Gobierno argentino quizás, entonces, haya querido evitar abrir un nuevo frente de conflicto a pocas horas de concretarse la expropiación de Aerolíneas-Austral (que todavía sigue en manos del Grupo Marsans) y la posterior presentación de sus dueños ante el CIADI reclamando por sus derechos conculcados.
Un párrafo aparte para los camioneros y los colectiveros, esos buenos amigos del Gobierno que nuevamente quedaron exentos de pagar los nuevos peajes. Facundo Moyano, hijo del secretario general de la CGT y hombre fuerte de los transportistas, «inventó» un gremio para los empleados de peaje y actuó como ariete de la que se pensó sería la ofensiva final para reestatizar las concesiones (algo similar a lo que hicieron los pilotos en el caso Aerolíneas). Esto no sucedió, pero a cambio del «favor», los afiliados de «Facundito» obtuvieron un jugoso aumento salarial, y los de Hugo, un peaje congelado. Las empresas de colectivos, ya se sabe, disfrutan desde hace añares de subsidios oficiales. No iba a ser ésta la excepción.
Por eso los aumentos trepan al 112%: los usuarios comunes deberán subsidiar a los Moyano.

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