3 de marzo 2017 - 00:00

La “conexión rusa” atormenta una vez más a Trump: ahora tambalea su fiscal general

La oposición reclama su renuncia, pero el funcionario solamente acepta abstenerse en la investigación sobre el hackeo del Kremlin durante la campaña electoral.

AGITACIÓN. La sede del Departamento de Justicia en Washington fue rodeada ayer por manifestantes que exigieron la renuncia de Jeff Sessions.
AGITACIÓN. La sede del Departamento de Justicia en Washington fue rodeada ayer por manifestantes que exigieron la renuncia de Jeff Sessions.
Washington - El fiscal general de Estados Unidos, Jeff Sessions, se encuentra en la cuerda floja debido a las polémicas reuniones que mantuvo con el embajador ruso en Washington durante la campaña presidencial, unos encuentros que ocultó a los legisladores del Senado durante las audiencias de su confirmación en el cargo y que fueron revelados por la prensa.

Un portavoz del Departamento de Justicia confirmó dos encuentros con el embajador ruso Serguéi Kislyak. Sin embargo, el vocero afirmó que Sessions no incumplió ninguna regla porque mantuvo esas reuniones en calidad de miembro del Comité de Servicios Armados del Senado y no como parte de la campaña del actual presidente, Donald Trump.

"Nunca me vi con funcionarios rusos para discutir sobre temas de la campaña", dijo en un comunicado Sessions, quien consideró "falsa" la información que insinúa que pudo haber conocido los intentos rusos para influir en las elecciones con ataques a la excandidata Hillary Clinton.

Mientras crecía entre los demócratas un clamor por la renuncia de Sessions, Trump salió a apoyarlo.

Según dijo a la prensa durante una visita a un portaaviones en el estado de Virginia, "no estaba al tanto" de que Sessions haya mantenido reuniones con el embajador ruso, pero al ser consultado sobre si mantenía la confianza en él, respondió: "totalmente".

Las aclaraciones del Departamento de Justicia no satisficieron a la oposición, cuyo líder en el Senado, Chuck Schumer, pidió ayer la salida de Sessions y solicitó, además, que se designe a un fiscal independiente, sin relación con el Gobierno de Trump, para investigar los supuestos nexos entre el Presidente y el Kremlin.

Varios legisladores republicanos, como el influyente congresista Jason Chaffetz, se sumaron a los reclamos para que Sessions se excuse de las investigaciones relacionadas con la supuesta interferencia de Rusia en las pasadas elecciones presidenciales mediante ataques cibernéticos. Ayer mismo, Sessions aceptó en una conferencia de prensa apartarse de la investigación, un asunto del que es el máximo responsable como fiscal general (ministro de Justicia).

"Dije que cuando sea apropiado me recusaré. No hay duda acerca de eso", enfatizó.

Lo que más molestó a los legisladores es que Sessions no reveló sus conversaciones con el embajador ruso durante una audiencia en el Senado para ser confirmado como fiscal general y en la que el senador demócrata Al Franken le preguntó precisamente si alguien de la campaña de Trump se había comunicado con el Kremlin.

"No tengo conocimiento de ninguna de esas actividades. Me llamaron a participar una o dos veces en la campaña y no me comuniqué con los rusos", dijo entonces.

La líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, acusó a Sesions de haber "mentido bajo juramento" y algunos legisladores pidieron ayer en una carta al director del FBI, James Comey, que abra una investigación criminal contra Sessions.

El presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, el republicano Paul Ryan, rechazó esas pretensiones y aseguró que no ve razón alguna para que el fiscal general dimita.

El Gobierno considera normales los contactos entre embajadores y miembros del Comité de Servicios Armados del Senado, pero The Washington Post preguntó a los 26 senadores que formaban parte de ese comité el año pasado y 20 de ellos dijeron que no se habían reunido con el embajador ruso en ningún momento de 2016.

El primer encuentro con el embajador ruso se produjo en julio, cuando Sessions dio un discurso ante más de 50 embajadores y un pequeño grupo se acercó a él cuando dejaba el escenario.

Según el Departamento de Justicia, Sessions y Kislyak se encontraron por segunda vez el 8 de septiembre, momento en el que el portal WikiLeaks publicó gran cantidad de correos electrónicos de miembros de la campaña de Hillary Clinton.

En su conferencia de prensa, Sessions dijo "no recordar" si se reunió más veces con el embajador, pero admitió que eso "es posible".

Las revelaciones sobre Sessions abrieron una nueva crisis en el Gobierno, que ya vio marcharse al entonces asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, general Michael Flynn, por los contactos que mantuvo con el embajador ruso antes, durante y después de las elecciones.

Agencias EFE, AFP, Reuters y DPA

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