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“La danza se liberó de la tecnología”
Mauricio Wainrot: «Los coreógrafos y bailarines muchas veces se perdían en la sumisión a la tecnología de los 90. Yo observo ahora una vuelta al movimiento en sí mismo».
M.W.: Lo que me interesa es que tanto Mercado como Lesgart son dos coreógrafos de una generación intermedia, cada uno de ellos está transitando los 40 años y no se puede hablar de coreógrafos jóvenes o novatos...ya tienen una trayectoria. Gustavo Lesgart tiene un trabajo intenso hecho en España y Edgardo Mercado cuenta con antecedentes en la investigación tecnológica, que no es el caso de esta obra. Le pedí una donde no hubiera tecnología porque el teatro no se la puede proporcionar. La mía es una obra con música de Vim Mertens, un compositor belga, que escribió música para las películas de Peter Greeneway («El vientre del arquitecto»), tiene algo del estilo de la música minimalista de Philip Glass, aunque más variada o más jugada podría decirse. La obra se titula «Desde lejos». La estrené con Bat Dor Dance Company, de Israel y la versión que veremos ahora responde a la que hice con el Ballet Royal de Wallonie, de Bélgica. Después se la mostré a Julio Bocca que la incorporó al Ballet Argentino, y que la tuvo en repertorio por muchos años. Es una obra que quiero capitalizar para el repertorio del Ballet Contemporáneo. Es la primera vez que se hace con él en el Teatro San Martín y aquí también hay cambios, hay otra pareja con respecto al staff original y cambio de vestuario. Este es el último que diseñó Carlos Gallardo, es decir que la obra tiene un significado muy fuerte, muy emotivo para mí [Gallardo falleció en un accidente automovilísico en el que manejaba Wainrot].
P.: Hábleme del estilo de las otras obras que conforman el programa.
M.W.: La obra de Lesgart maneja un vocabulario muy interesante. Es una propuesta muy intimista. Son cuatro parejas y hay una relación de amor y desamor, de encuentros y desencuentros con un solo final. Posee teatralidad y una atractiva escenografía. En cuanto a la de Edgardo Mercado, representa un círculo y habla de cómo el hombre no puede escapar de su tiempo, de su destino. Hay un grupo corriendo en forma permanente y lo interesante es como lo ha manejado y ha sido tan contundente en respetar ese segmento de espacio que es tan difícil para trabajar.
P.: ¿Por dónde pasa la danza contemporánea actual?
M.W.: Luego de haber estado muy atada a la tecnología en los años 90, siento que pasa ahora por un retornar a las técnicas corporales. Los coreógrafos y los bailarines muchas veces se perdían en esa sumisión a la tecnología. Pero yo observo ahora una vuelta al movimiento en sí mismo. La danza como danza y no superpuesta a otras tecnologías, que a mí, por lo menos como director de esta compañía, nunca me interesó. Yo amo las calidades del movimiento, la musicalidad y siempre traté de elegir coreógrafos que se ocuparan de eso que a mí me interesa desarrollar en la compañía y en los bailarines. De hecho nuestros bailarines son tan eclécticos que pueden pasar de un estilo a otro siempre por la cantidad de artistas de la danza que han aportado lo suyo para que esto se cumpla. En cuanto a los grupos independientes siento que hay una búsqueda muy ligada al teatro más que a la danza en si misma. Tiene que ver con el tipo de bailarines. No tienen el training que tenemos en el teatro con el Ballet Contemporáneo, y como consecuencia hay una relación con la teatralidad muy fuerte y se olvidan de las coreografías. Estas pasan por otros lados. Para mí la prioridad es el movimiento y de ahí parte la teatralidad y no al revés. Tengo que fijarme muy bien a quién invito a participar.
P.: ¿Va trabajar este año con el Ballet del Teatro Colón?
M.W: Sí. Voy a hacer «La Sinfonía de los Salmos», de Igor Stravinsky y tengo esperanzas de que todo salga bien. Estuve en una clase y quedé impresionado con esa gente tan talentosa y lamento enormemente que sólo hagan unas diez o doce funciones al año, ya que ninguna compañía en el mundo sobrevive con diez funciones al año. Me pregunto, ¿cómo sostener la mística de un trabajo de tantos integrantes con tan pocas funciones? Hay que empezar todo de nuevo en el Colón para solucionar un conflicto que viene de años.
P.: Después de su accidente de este año, piensa que esto es comenzar de nuevo?
M.W.: Estoy tratando de recuperarme anímicamente. El trabajo me hace muy bien. A los dos meses, con un bastón, me fue a trabajar a Riga y estrené un trabajo que fue fantástico. Ahí me di cuenta de que mi vida pasa por mi trabajo y por el devenir. Carlos Gallardo está conmigo y va a seguir estando conmigo. Tengo que empezar a hacer una obra nueva para fin de año y deberé encontrar otro socio artístico para volver a hacer lo que hacíamos con Carlos como equipo de trabajo.
Entrevista de Eduardo Giorello


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