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La distorsión impositiva frena y concentra más la producción

Ricardo Negri, ingeniero de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (AACREA), resaltó que el problema para el precio que recibe el productor no se genera únicamente en los gravámenes a las exportaciones. Además del porcentaje de retenciones establecido por el Gobierno, el productor sufre otras reducciones adicionales que implican transferencias a otros sectores de la cadena. Este descuento extra se traduce en el magro valor que recibe el productor, que como se sabe depende del precio internacional de los granos, descontadas las retenciones y los gastos de embarque.
En el caso del trigo, esta reducción adicional es del 17%; en el maíz, del 14%. «Estas producciones tienen menos retenciones, pero en la práctica si se suman los descuentos de hecho, es más lo que se paga», estimó el investigador de AACREA Juan Andrés del Río. En el caso de las oleaginosas, el descuento es menor porque la exportación está activa, sin restricción oficial.
Actualmente, para la soja el descuento extra es del 2% y para el girasol, del 6%. Sin embargo, estos productos tienen mayores alícuotas de derechos de exportación (el 35% y el 32% respectivamente), por lo cual el porcentaje sobre el precio final que recibe el productor es similar al de los cereales (el 63% para la soja y el 62% para el girasol).
Si bien la sequía influyó notablemente en la reducción del área sembrada, el trigo es el grano con mayor descuento (el 39% en el período considerado, sumando las retenciones y el descuento extra), y esto fue un factor determinante al tomar la decisión de siembra para esta campaña.
Negri continuó con un ejemplo concreto: «El Gobierno cambió la reglamentación del transporte de granos en medio de la cosecha, y eso hace muy difícil el cumplimiento, y además esto significa cambiar las reglas de juego en el transcurso de un partido».
En este sentido, indicaron que las dificultades administrativas y la complejidad tributaria derivan en fuertes factores a la hora de tomar decisiones para invertir. «Esto es consecuencia de la regulación, los cambios en las patentes, la apertura y cierre de las exportaciones», indicó Negri.
«No hay incentivos sobre qué producir, y finalmente termina siendo la soja el cultivo menos castigado, porque tiene menos riesgo de regulaciones y menos control interno de precios», concluyó Del Río.


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